Aunque las perseidas se convierten cada temporada en la lluvia de estrellas por excelencia al rayar el cielo durante las noches de agosto, no son ni mucho menos las únicas que se pueden ver a lo largo del año. De hecho, en estos días está teniendo lugar la que, después de ellas, se considera las más importante.

Se trata de las gemínidas, una lluvia de meteoros que tendrá su pico de actividad en las noches del 13 y el 14 de diciembre, durante las cuáles un espectáculo a base de luz se podrá observar en los dos hemisferios del planeta. Eso sí, hará falta paciencia y, sobre todo, cielos oscuros. ¡Qué pena que cada vez sea más complicado encontrarlos!

Una lluvia de estrellas poco habitual

Por lo general, las lluvias de estrellas son el resultado de las partículas de hielo y polvo procedentes de un cometa, que arden al entrar el contacto con la atmósfera, dejando una nube de meteoros que se encuentra cada año con la Tierra en una misma época, mientras esta lleva a cabo su viaje alrededor del Sol. En las perseidas, por ejemplo, este cometa es el 109/Swift-Tuttle. Sin embargo, el caso de las gemínidas es un poco diferente, ya que se cree que estas “bolas de fuego” no proceden de los restos de un cometa, sino de un pequeño asteroide: el (3200) Faetón. Todo el proceso de formación puede verse de forma esquemática y sencilla en el simpático Doodle que ha elaborado Google este año para la ocasión.

Sí que sigue las mismas reglas que el resto de lluvias de meteoros en lo referente a su nombre, ya que, como en las demás, procede de su radiante; es decir, la constelación de la que parecen caer. Queda claro, por lo tanto, que a simple vista las gemínidas parecen ser lágrimas derramadas por Cástor y Polideuco, los dos gemelos cuya leyenda dio nombre a la constelación de Géminis.

Aunque este año las dos noches de máxima actividad serán las del 13 y el 14 de diciembre, puede que ya hayamos visto alguna estrella solitaria cruzar el firmamento, pues comenzaron a verse el día 4 y seguirán haciéndolo hasta el 17 de este mes.

Al contrario de lo que ocurre con las perseidas, los meteoros que constituyen las gemínidas son relativamente lentos, por lo que podrán verse más fácilmente, con una frecuencia de uno o dos por minuto. Para ello, es recomendable acudir pasada la media noche a un lugar oscuro, lo más alejado posible de la contaminación lumínica, y tumbarse boca arriba, fijando la vista en una zona concreta del cielo, mucho mejor si es en dirección opuesta a la Luna. Una vez así, solo queda tirar de paciencia y esperar con calma a que empiece el espectáculo.

Directo desde un lugar privilegiado

Las gemínidas podrán verse desde ambos hemisferios, aunque la visibilidad será algo mejor para las personas que viven en el norte, ya que el radiante estará más elevado sobre el horizonte. De cualquier modo, quienes vivan en el hemisferio sur o en un lugar con demasiadas luces, o simplemente no quieran pasar frío, podrán verlo desde sus casas, durante la noche del 14 de diciembre. Será a partir de las 22:30 GMT (una hora más en la península Ibérica), cuando se retransmitirá la lluvia desde el observatorio del Teide, a través del canal sky-live.tv. También se recibirán imágenes procedentes del Observatorio de Altas Energías HESS (Namibia) y el municipio de Olivenza, en Badajoz.

Todas estas retransmisiones están enmarcadas dentro de las Iniciativas contra la Contaminación Lumínica(LPIs, por sus en inglés) del proyecto europeo STARS4ALL, que cuenta también con la colaboración de la iniciativa “Extremadura, Buenas Noches”, llevada a cabo por la Dirección General de Turismo de la Junta de Extremadura.

No hay excusas para no disfrutar de esta cita con la astronomía, aunque, si se puede, no hay nada mejor que verlas en directo. ¿Qué importa un poco de frío si la recompensa es poder presenciar en primera persona la última lluvia de estrellas del año?

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