Hace 250 millones de años, justo en el límite entre los periodos conocidos hoy en día como Pérmico y Triásico, una extinción masiva eliminó de la faz de la Tierra al 95% de las especies marinas y el 70% de las terrestres. Entre las pocas especies que sobrevivieron se encontraban los dicinodontos, un grupo de reptiles herbívoros emparentados con los mamíferos que vivieron junto a los dinosaurios cierto tiempo, hasta que finalmente sucumbieron a la extinción, dejando a estos como dueños y señores del planeta.

Al menos eso es lo que se creía hasta ahora, pues un estudio publicado hoy en Science por científicos de la Universidad de Uppsala y la Academia de Ciencias de Polonia coloca a los dicinodontos en un escenario muy diferente. Todo empezó con unos huesos hallados en la aldea polaca de Lisowice en el año 2005, aunque en realidad la historia es mucho, mucho más antigua.

La historia de un pariente muy lejano

Los terápsidos son un grupo de reptiles ancestros de los mamíferos, con un gran número de características comunes con estos. Entre ellos se encontraban los dicinodontes, animales herbívoros, generalmente sin dientes, cuyo tamaño podía oscilar desde el de un pequeño animal de madriguera hasta el de una cabra grande.

Tras sobrevivir a la extinción masiva del Pérmico se convirtieron en los herbívoros tetrápodos (de cuatro patas) dominantes de la Tierra, una posición que fue ocupada por los saurópodos de cuello largo, como el Diplodocus o el Brachiosaurio, después de que estos ancestros de los mamíferos se extinguieran. Esto es lo que se sabe de ellos, pero toda la información ha comenzado a tambalearse después de que en 2005 este equipo de investigadores localizara un curioso fósil en la aldea polaca de Lisowice. Desde entonces, se han encontrado más de 1.000 huesos de esa nueva especie, a la que han bautizado como Lisowicia bojani.

Aunque se corresponde con las características principales de los dicinodontes, L.bojani cuenta con una peculiaridad que lo hace muy diferente a los demás: su gran tamaño. Concretamente, se calcula que medía aproximadamente lo mismo que un elefante moderno, con 4’5 metros de largo y 2’5 de altura y una masa de 9 toneladas. Esto supone un 40% más de las dimensiones del dicinodonte más grande descrito hasta el momento, por lo que sería una especie de versión gigante de los anteriores.

Además, los coloca en un punto de la historia y un lugar del planeta en el que se considera que nunca estuvieron. De hecho, son los primeros hallazgos sustanciales de dicinodontos del Triásico Superior en Europa. Es un hallazgo emocionante, que arroja nuevos datos sobre la evolución de estos antiguos ancestros y coloca nuevas piezas en el complicado puzzle de la historia de las especies más antiguas del planeta.