Durante la mañana del día de hoy, en Hong Kong, ha tenido lugar la esperada intervención de He Jiankui en la 2ª Cumbre Internacional sobre la Edición del Genoma Humano. El genetista, que durante estos días ha revolucionado al mundo entero con la noticia del nacimientos de dos gemelas modificadas genéticamente, se ha mostrado orgulloso de su trabajo y ha anunciado que otro posible embarazo de un embrión en las mismas condiciones se encontraba en sus primeras etapas.

¿Bebés sanas?

Ante el desconcierto de las 700 personas que habían asistido a la cumbre, He ha explicado que las niñas nacieron sanas y normales y que se hará un seguimiento muy exhaustivo de su salud durante los próximos dieciocho años.

Además, contó que en total ocho parejas, con padres VIH positivos y madres sanas, han participado en su ensayo clínico, aunque una de ellas decidió abandonar finalmente.

En cuanto al revuelo surgido durante los últimos días, ha reconocido que sus experimentos han sido financiados por él mismo, sin la participación de la universidad, pero ha rechazado todas las acusaciones que recaen sobre él. Para empezar, niega haber trabajado en secreto, pues asegura haber implicado a la comunidad científica durante los últimos tres años. Además, ha añadido que el estudio ha sido enviado a una revista para su revisión, pero que el procedimiento de aceptación o rechazo se ha paralizado ante las protestas surgidas.En ningún momento ha dicho de qué revista se trata.

Solo pide disculpas por el hecho de que los resultados se hayan filtrado antes de tiempo y explica que por este motivo, ante la situación creada, el ensayo clínico se ha detenido por el momento. Pero los embarazos no se paralizan. Si es cierto lo que dice, otro bebé modificado genéticamente podría nacer en unos meses. Al menos si todo es cierto, pues ni siquiera en la intervención de hoy ha aportado pruebas de que realmente haya utilizado las técnicas de edición genética que asegura. Para comprobarlo, se le ha solicitado que publique su trabajo en bioRxiv, un repositorio de acceso abierto en el que toda la comunidad científica tendría acceso a él, hasta que la revista a la que presuntamente lo ha mandado le dé una respuesta. Habrá que esperar para ver si finalmente lo hace.

Por ahora, como se daba a conocer ayer, la Comisión Nacional de Salud china ha iniciado una investigación con el fin de esclarecer qué está ocurriendo realmente. Por su parte, más de cien científicos del mismo país han escrito una carta abierta condenando los actos de He y mostrando su descontento por el efecto que pueden tener sobre la reputación y el desarrollo de la comunidad biomédica china. Lo que parece claro es que todo esto no ha hecho más que empezar y que aún quedan muchos datos por darse a conocer. Ojalá, si todo se confirma, aún haya tiempo de cerrar la caja de Pandora.