El fin de semana de la Blizzcon 2018 ha sido atípico y algo a lo que, a buen seguro, no estarán acostumbrados en Blizzard. Su anuncio de Diablo Immortal, el videojuego para móviles de su histórica franquicia, ha recepción negativa sin precedentes en la historia de la compañía.

Vídeos con récord de dislikes en YouTube, abucheos en la presentación del videojuego en la Blizzcon y miles de mensajes de usuarios decepcionados a lo largo y ancho de Internet dejan clara la oposición de la comunidad ante este nuevo proyecto pero no todo es blanco o negro. Hablamos de por qué el anuncio causó tan acalorada reacción, de cómo Blizzard podría haber esquivado el problema y de que, no lo olvidemos, Diablo Immortal puede terminar siendo un buen videojuego.

Las expectativas matan

Blizzard ha sido amplia y duramente criticada por su tratamiento a la franquicia Diablo a lo largo de los últimos años. Tras lanzar Diablo III en 2012 y Reaper of Souls, la expansión que corrigió la mayoría de problemas del original, en 2015, la compañía ha apoyado poco y mal a su franquicia ARPG. Por ello, no se tardó en echar las campanas al vuelo después de que Blizzard confirmara que “Diablo tendría una importante presencia en la Blizzcon 2018”.

Tanto fue así que, ante el hype desmesurado y que la mayoría de voces apuntaran (de forma lógica) anuncio de Diablo 4, la compañía emitió un extraño comunicado en el que instaban a la comunidad a, literalmente, no hacerse demasiadas ilusiones:

Dejando a un lado que es más que probable que una gran cantidad de personas no estuvieran al tanto de dicha información, una parte de la comunidad aparcó la ilusión por una nueva entrega y comenzó a pensar en algo que, de nuevo, era bastante coherente: una remasterización o remake de Diablo II, la entrega más querida de la franquicia. Y, evidentemente, Diablo Immortal terminó por decepcionar a unos y a otros.

Pero no deja de sorprender que una compañía con la experiencia en la industria y tan ligada a su comunidad como Blizzard no pudiera prever tal reacción y, de hecho, reservara las novedades sobre Diablo para el final de la conferencia inaugural, momento donde históricamente se han anunciado las grandes sorpresas y los nombres más importantes de cada Blizzcon. Que las novedades, más (Warcraft III: Reforged o Hearthstone) o menos (StarCraft II o Heroes of the Storm) importantes, se sucedieran y … no hizo más que acrecentar el nivel de anticipación. A nivel de comunicación, Blizzard gestionó de forma terrible la situación.

Un problema fácil de evitar

La polémica, como decimos, estuvo en las formas. E, igualmente, pudo haber sido realmente fácil evitar el problema o, al menos, aminorar las consecuencias. Y es, de hecho, algo que la propia Blizzard tenía en sus planes, tal y como hemos sabido hace unas horas.

Un simple anuncio, en forma de breve teaser, de Diablo 4 hubiera bastado para darle la entidad de anuncio principal de la ceremonia inaugural y, en consecuencia, Diablo Immortal pasaría a un segundo plano, funcionando como un proyecto complementario que, de ningún modo, llegaría para sustituir a una entrega tradicional.

Sin ir más lejos, el anuncio del salto a iOS y Android de una de las sagas más reconocidas de PC y consolas es un ejemplo perfecto de saber hacer y comunicar en este sentido: en plena presentación de Fallout 4, la entrega principal de la saga para PC, PS4 y Xbox One, Todd Howard hizo un pequeño alto en el camino para anunciar Fallout Shelter, juego de la franquicia para dispositivos móviles.

Fueron muchas cosas las que Bethesda hizo bien aquella noche: dejar claro que Fallout Shelter era un proyecto “menor” y que en ningún modo sustituía o peleaba, a nivel de público o recursos, con Fallout 4; dejar claro qué era y cómo se jugaba, citando referencias y presentando las principales características del juego y, sobre todo, publicarlo en ese mismo momento. Y es que, para más inri, Diablo Immortal no cuenta siquiera con una fecha de lanzamiento y, según las primeras previews, al desarrollo parece quedarle mucho tiempo por delante.

Diablo Immortal no es una mala noticia

El anuncio per se sí ha supuesto un problema para Blizzard y es visto como algo negativo por parte de la comunidad pero, más allá, puede que Diablo Immortal sea un proyecto que favorezca a la franquicia. Todo depende de cómo lo gestione la compañía y, por encima de todo, de que la marca siga manteniendo los valores que la han caracterizado hasta el día de hoy. Sin duda, Fallout Shelter o Pokémon GO deben ser el espejo donde mirarse.

El primero es jugado por más de 100 millones de personas mientras que el segundo supera la espectacular cifra de los 650 millones, multiplicando la base de usuarios de sus lanzamientos principales. De la misma forma, es posible que Diablo Immortal atraiga a millones de jugadores ajenos a la franquicia que, en un futuro cercano, engrosen las filas de sus futuras entregas principales, sea Diablo 4, sea el remake de Diablo II. Además, el acuerdo con NetEase, compañía detrás del videojuego y creadores de Crusaders of Light (videojuego con el que guarda muchas, quizá demasiadas, similitudes), atraerá la atención del público chino.

De la misma forma, igual que Blizzard ha utilizado otros medios como cortos de animación, cómics o libros para contar nuevas historias del universo Diablo, narrar los hechos ocurridos entre Diablo II: Lord of Destruction y Diablo III en un nuevo videojuego no parece una mala idea. Todo dependerá, al final, de la calidad del proyecto y de cómo la compañía interprete y aproveche las tendencias de los videojuegos para dispositivos móviles. Sin duda, la pelota de los micropagos abusivos está en el tejado de Blizzard. Ahora, como consuelo queda el hecho de que la situación solo puede mejorar.