La misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA) sobrevoló por última vez su cometa de estudio, 67P/Churyumov-Gerasimenko (67P/C-G), el 30 de septiembre de 2016 antes de impactar de manera controlada contra la superficie del cometa.

A pesar de que hace ya dos años que no está operativa, la cantidad de imágenes sacadas por la misión hacen de Rosetta una mina de joyas aún por descubrir.

Dos años antes de su final, el 22 de septiembre de 2014, Rosetta utilizó sus instrumentos para fotografiar el paisaje del cometa apenas un mes y medio después de acercarse por primera vez al objeto. La sonda realizó la imagen a 26,2 kilómetros de la superficie del cometa y a unos 28,2 kilómetros del centro de 67P/C-G.

ESA

En esta nueva imagen captada por Rosetta, se puede ver en su parte central y en el lado de izquierda se puede ver Seth, "una de las regiones geológicas del mayor de los dos lóbulos del cometa, que desciende hacia la región de Hapi, en el cuello que conecta ambos lóbulos", explica la agencia europea en un comunicado de prensa.

En la imagen se pueden observar zonas más claras de la superficie, y uno puede llegar a plantearse si se trata de agua o hielo ya que los investigadores encontraron agua en el cometa. Sin embargo, esta imagen está tomada de la región de Seth y el agua fue encontrada en Imhotep. Así que lo más probable es que se trate de simples reflejos de la luz del astro, ya que el cometa 67P/C-G se encontraba de camino hacia el Sol.

¿Qué es Rosetta?

La sonda Rosetta es una misión enviada por la ESA al cometa 67P/C-G en marzo de 2004 para sondear "su interior, estudiando el gas y el polvo que lo rodeaba, y explorando su entorno de plasma", tal y como detalla la ESA.

Para llevar a cabo este trabajo, la sonda contaba con hasta 11 instrumentos científicos (entre ellos, OSIRIS, los ojos del satélite que captaron estas imágenes) todo para alcanzar un mayor conocimiento sobre los cometas y, también, sobre el origen del Sistema Solar.