A pesar de los problemas de última hora con Philae, la Agencia Espacial Europea (ESA) sigue presentando buenas noticias relacionadas con la misión Rosetta. La última corresponde al hallazgo de agua helada en el cometa 67P, un descubrimiento que permite saber el origen de los diminutos cristales de hielo que este cuerpo poseía.

Las investigaciones realizadas sobre el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko habían permitido observar vapor de agua saliendo de su interior, dado que el agua es uno de los mayores componentes del núcleo del cometa 67P. Sin embargo, el trabajo publicado en Nature ha conseguido confirmar que también existe agua helada sobre la superficie del cuerpo celeste. El hallazgo permite descartar la hipótesis de que el exterior del cometa 67P estuviera cubierto de un material uniforme, oscuro, seco y refractario.

El descubrimiento ha sido realizado por científicos del Instituto Nacional de Astrofísica de Italia (INAF), que gracias al instrumento VIRTIS de la misión Rosetta, han podido localizar "cantidades significativas" de agua helada en la región conocida como Imhotep. Los investigadores creen que esa zona presenta dos tipos de fragmentos de hielo, unos trozos que rondan los 2 milímetros y otros que se sitúan alrededor de un micrómetro. El agua helada, de acuerdo a los resultados presentados por la ESA, se situaría a una temperatura de -120ºC y ocuparía alrededor del 5% de cada área de muestreo de píxeles evaluada por la Agencia Espacial Europea.

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