Los Premios Nobel se entregaron por primera vez en 1901, tras la muerte el 10 de diciembre de 1896 de Alfred Nobel, quien legó en herencia todo su dinero para crear estos prestigiosos premios. En su testamento dejó escrito que serían seis las categorías a premiar y que concurrirían al premio los científicos que hubieran hecho un gran descubrimiento durante el año anterior -aunque como hemos podido ver en varias ocasiones, incluido el Nobel de Medicina 2018 esto se respeta poco-.

Medicina o Fisiología, Física, Química, Literatura y Paz, estas son las categorías que se especificaban en el testamento del inventor de la dinamita. Tampoco estaba incluido el Nobel de Ciencias Económicas, más conocido como Nobel de Economía. Fue en 1968 cuando se entregó el primer Nobel de Economía a instancias del Banco Central sueco, que en memoria de Alfred Nobel instituyó este nuevo galardón, pero no se ha hecho lo mismo con otros campos.

Los ganadores son elegidos por varias instituciones a las que el propio Nobel encargó esta encomiable tarea: la Real Academia Sueca de las Ciencias (Física y Química), el Instituto Karolinska (Fisiología o Medicina), la Academia sueca (Literatura) y el Parlamento noruego (Paz). Después se ha añadido el Banco Central sueco para entregar el de Economía. Pero ¿por qué Nobel dejó de lado las matemáticas?

¿Cuernos o enemistad con un matemático sueco?

Las malas lenguas hablan de dos posibles causas para que Alfred Nobel tuviera desencuentros con esta ciencia y la olvidara a propósito, como si de una pequeña venganza se tratara.

El primero de los posibles motivos está relacionado con unos cuernos. Se dice, se cuenta, se rumorea que la mujer de Alfred le puso los cuernos con un matemático y que Nobel, desencantado con su historia de amor, decidió olvidarse de las matemáticas. Pero la historia no se sostiene: Alfred Nobel nunca estuvo casado y de las parejas que tuvo, ninguna tuvo una relación con un matemático. O, al menos, no se conservan documentos que así lo acrediten.

La otra opción para justificar la falta de un Nobel para las Matemáticas es una enemistad con Gösta Mittag-Leffler, un ilustre matemático sueco. La verdad es que esta versión tampoco se sostiene porque cuando el joven Mittag-Leffler comenzaba a sobresalir en esta ciencia, Nobel ya no vivía en Suecia puesto que se marchó muy joven del país.

Sin embargo, la verdad es que no parece haber ningún tipo de venganza en la no existencia de esta categoría. Ninguna de las posibles causas es la real de que no exista este premio. La realidad es otra bien distinta y mucho más fácil: Alfred se olvidó de las matemáticas.

Es bastante probable que el inventor de la dinamita no se tomara en serio esta ciencia y la considerara más una herramienta que usar para desarrollar otras ciencias que como un campo de estudio como tal. Aunque no podemos saberlo a ciencia cierta. No obstante, hay que tener en cuenta que otros campos de investigación como la biología o la geología tampoco cuentan con un premio propio.

No obstante, que no exista un Premio Nobel para esta ciencia no significa que no tenga reconocimiento. Para los matemáticos hay otros premios que son considerados como el Nobel de Matemáticas: la Medalla Fields y el Premio Abel, creado por el Rey de Noruega.