Una de las dudas que más asaltan a los usuarios en torno a la actual gama de Apple es, sin duda, los tamaños de los nuevos terminales. La irrupción del iPhone Xr dentro de la línea de Apple ha roto por completos los esquemas de muchos a la hora de tomar una decisión de compra. Ahora tenemos tres tamaños en los nuevos terminales, y dos acabados totalmente diferentes, por lo que es lógico que muchos tengan dudas de qué terminal elegir.

Dejando de lado el precio, que si bien tiene peso en la decisión de compra no es determinante cuando hablamos de especificaciones a nivel de gama alta, las principales diferencias entre el XR y el XS la encontramos en la pantalla y el cámara. El tema de la cámara ya lo hemos abordado con especial detalle, incluyendo las diferencias en el modo retrato e incluso en las escenas nocturnas. Nos queda, por tanto, el tamaño y la pantalla.

Sobre el tamaño, el XR está a medio camino entre el XS y el XS Max, pero la sensación en la mano es que es más manejable que el modelo más grande de Apple pese a que la diferencia de tamaño no sea tanta. El usabilidad, por tanto, sí que hemos notado un cambio sustancial, que unido al cambio de materiales, aluminio y cristal, hace que sea más cómodo, en mi opinión el XS Max. Y lo mismo sucede con el XS, su tamaño es más cómodo para el día a día, pero las pulgadas extras del XR se notan, dejando una sensación similar al de los modelos anteriores Plus pero sin los marcos tan pronunciados.

Por tanto, la conclusión principal en cuanto a tamaño es que aquellos que se noten cómodos con el modelo Plus pero que hayan visto en el XS Max demasiada pantalla en términos de relación tamaño/contenido, encontrarán en el XR el punto más dulce y equilibrado si hablamos de tamaño para el día a día.

El contenido visualizado es el mismo, pero es mucho más manejable y más comedido. Para los que además estén cómodos con la combinación de aluminio/cristal, que lo hace algo menos resbaladizo que el XS, el nuevo terminal de Apple es, sin duda, uno de los más cómodos de todos los que hemos probado desde el lanzamiento del iPhone original, con permiso del siempre ganador 5/5s.

Esto nos deja, por tanto, el término estético. El cambio más llamativo del XR, más allá de una gama de colores más amplia y cálida que la del XS son los marcos. Objetivamente, los marcos de la pantalla del XR son más grandes que los del XS, pero nada que resulte aparatoso o que no desaparezca usando el terminal a los pocos minutos.

XR a la izquierda, XS a la derecha.

Los marcos más grandes, tal como nos ha explicado Apple, tienen una razón de ser y tiene que ver con que la pantalla del XR es LCD, lo que obliga a la compañía a, diferencia del OLED, a ocultar el sistema de retroiluminación tras esos marcos, algo que no es tan obligatorio con el OLED puesto que se trata de un componente más flexible y permite a Apple jugar con la pantalla para ocultar al máximo posible los marcos de la misma.

No obstante, los marcos está muy bien integrados en el diseño tanto del terminal como la pantalla, y de nuevo apenas supone una cambio abultado entre ambos terminales. Quizás en términos de pantalla, la pérdida más pronunciada es la ausencia de 3D Touch y no tanto los marcos ni el uso de LCD, porque sinceramente, sigue siendo mejor que la de cualquier modelo Plus, que ya era sobresaliente.