The Boring Company es, quizá, uno de los proyectos más controvertidos de Elon Musk. No por haber financiado parte del proyecto con la venta de sopletes bautizados como lanzallamas, sino por cómo pretende transformar el transporte en las ciudades con un modelo que primero se centraba en los vehículos particulares, luego en las cápsulas compartidas y, ahora, nuevamente en los coches.

La compañía tuneladora ha obtenido un permiso del ayuntamiento de Hawthorne City, situada en el condado de Los Ángeles, California, para poder comenzar a construir un prototipo de garaje que estaría conectado con un túnel de la red que Musk quiere construir en la ciudad hollywoodiense. No hay que perder de vista que la misión primigenia de la empresa era, precisamente, acabar con los problemas de tráfico que sufre la masiva urbe.

Esto va en serio

Por si alguno se preguntaba si esto iba en serio o era una idea de tantas que luego terminan desechadas y olvidadas en un cajón, la respuesta más contundente que se puede dar es la constancia de que Musk compró recientemente una casa colindante –pero por debajo– al túnel de pruebas que The Boring Company ya ha construido en Los Ángeles. Resulta poco probable que las intenciones del CEO con esta vivienda estén enfocadas a llegar antes al trabajo –más aún con la delicada situación que se vive en Tesla–, por lo que no hay que echar demasiada imaginación para dilucidar a qué estaría destinado este inmueble.

Los planos del proyecto permiten comprender de manera aproximada cómo podría funcionar esta conexión entre el túnel y el garaje del hogar, que no es sino otra que mediante un ascensor que haría las veces de suelo en el parking exterior y se desplazaría hacia abajo para que el coche pudiera acceder al túnel propiamente dicho. Sencillo, práctico y sin complejidad alguna para su construcción.

Plano que bosqueja la conexión entre el garaje y la red de túneles.

La clave de esto, claro, radicará en el uso que se le dé finalmente y en la implementación final que pueda tener. De momento, en su versión piloto, el acuerdo prohíbe que la propiedad cuente con tráfico alguno entrando y saliendo del garaje desde la calle, por lo que los vehículos tendrán que hacer el recorrido desde la zona de pruebas de la compañía hasta el garaje y viceversa, nunca por la vía pública.

Varios frentes abiertos, un futuro incierto

"Lo que queremos hacer es mostrar una prueba de concepto lo más rápido posible", explica uno de los directos de The Boring Company en relación al ascensor en el hogar. "Sí, nos movemos rápido. Estamos tratando de revolucionar el transporte y no queremos empantanarnos", ha asegurado. Una nueva aventura en la titánica obra de hacer de la empresa algo útil que sea percibido como un aporte real a disminuir el tráfico y ofrecer solvencia al tránsito urbano en lugar de un concepto abstracto con pocos visos de convertirse en algo efectivo en el futuro más cercano.

La compañía cuenta con varios proyectos, algunos en Los Ángeles y otros en ciudades como Chicago, donde el transporte lineal y único entre dos puntos parece aportar algo más de sentido de cara a su aplicación real. Musk también quiere que sean utilizados para conectar ciudades, realizando túneles de San Francisco a Los Ángeles o, lo todavía más complicado, de este última a Nueva York. Lo que rizaría el rizo serían los precios del uso de este sistema, irrisorios en comparación con medios tradicionales.