Bien genio o bien villano, la realidad es que las cifras amparan el último movimiento de Elon Musk: el lanzallamas customizado con el logo de su compañía tuneladora ya ha vendido las 20.000 unidades de las que se disponía. Junto a este producto se incluirá un extintor –también personalizado, por supuesto–, del que se han vendido al menos otras 3.000 unidades individuales que, sumado a lo anterior, reportan a The Boring Company un ingreso de más de 10 millones de dólares.

Una cantidad que llega también con diferentes críticas de la mano hacia el movimiento de Musk por facilitar la venta de armas o artefactos potencialmente peligrosos. Además de la regulación existente en muchos países, que impedirá que finalmente se vea realizada la importación de los lanzallamas fuera de las fronteras estadounidenses, hay que sumar acciones como la que pretende emprender un político de California para impedir su comercialización en dicho Estado, donde, precisamente, The Boring Company está realizando su primer túnel.

¿Verdad o mentira?

La primera vez que el también CEO de Tesla y SpaceX quiso vender un producto a través de la página web de The Boring Company el producto elegido fueron unas inocentes gorras, una acción que en su momento también tuvo un cierto matiz bromista cuando fue anunciada hasta que, finalmente, comenzó la comercialización de las mismas. Ahora muchos apuntan que el lanzallamas, cuyo envío no se efectuará hasta primavera, no se trata de otra cosa más que de una broma de April Fools' (el equivalente a los Santos Inocentes, celebrado el primero de abril) elaborada con mucha antelación.

La opción de que todo se reduzca a una farsa, no obstante, parece improbable si se considera el volumen de ventas y la promoción realizada de manera constante por el propio Musk en sus redes sociales. Tendremos que esperar hasta el próximo mes de abril para ver o no confirmada la última locura de una de las figuras más relevantes de Silicon Valley.