Algunos opinamos que una de las razones principales por las que la primera adaptación de It (Tommy Lee Wallace, 1990) se fue por el alcantarillado —igual que cierto barquito hecho con una hoja de periódico— es su desfachatez de destrozar uno de los momentos capitales de la maravillosa novela de Stephen King: el del Ritual de Chüd con el que los Perdedores adultos derrotan a la espantosa criatura que es Bob Grey o Pennywise, el payaso bailarín, gran villano de la literatura. Se trata de un curioso pasaje del libro por cuya abstracción resulta sumamente difícil adaptarlo, tal vez como el clímax de El perfume, la novela de Patrick Süskind que Tom Tykwer trasladó a la pantalla grande, el cual estuvo a puntito de tirarla por tierra.

Tras lo que nos mostraron en el cumplido primer capítulo (Andrés Muschietti, 2017), una de las dudas que el guionista Gary Dauberman (La monja) ha despejado en Cinema Blend a los que aguardamos ansiosos el segundo es que el director y él mismo sí se atreven con el dichoso ritual: “Es un desafío, pero es un componente tan importante para el libro que tuvimos que abordarlo”, expone. Su labor adaptativa ha sido “como si estuviese cortando la piedra y tratando de encontrar la forma más enfocada y accesible en algunos de los aspectos más metafísicos de ese libro”. Asegura, además, que el argentino Muschietti ha ideado “cosas muy, muy brillantes” para la complicada secuencia. Y remata: “Va a ser realmente increíble”.

Eso esperamos con absoluta franqueza, porque soportar otra equivocación morrocotuda como la de Wallace hace veintiocho años no sería tarea fácil: el director estadounidense rodó la secuencia librándose de cualquier vestigio abstracto, de modo que únicamente quedó lo físico y, así, acabó siendo grotesca y derribando todo lo bueno que hubiera construido en el larguísimo metraje anterior. De verdad deseamos con todo nuestro ser cinéfilo y amante de la obra de Stephen King que Dauberman y Muschietti hayan estado muy inspirados con el tremendo Ritual de Chüd y no caigan por el mismo precipicio que Wallace y su cuadrilla. Lo opuesto, a estas alturas de la adaptación y de las expectativas simpatizantes, sería de juzgado de guardia.