Huawei ha vuelto a ser sorprendida haciendo trampas –o engañando, directamente– de manera deliberada en las pruebas de sus productos. Si hace unas semanas veíamos a la firma sustituyendo las imágenes supuestamente tomadas por uno de sus teléfonos por otras realizadas con una cámara réflex, ahora son los resultados de rendimiento los que la compañía asiática ha querido llevarse a su terreno para salir mejor parada ante los ojos de expertos y el público en general.

El último descubrimiento ha sido realizado por AnandTech que, tras observar comportamientos sospechosos en algunos de los terminales de la marca, ha podido verificar de manera efectiva que tanto los nuevos dispositivos de Huawei como de su marca blanca Honor incluyen una modificación en el software para falsear los resultados mostrados en los benchmarks, las pruebas que evalúan y puntúan aspectos como la potencia y el rendimiento de los dispositivos en base a una serie de tests genéricos.

Jugando sucio

Mediante las mencionadas modificaciones, los nuevos terminales de Huawei serían capaces de detectar las principales pruebas de benchamrk y desactivar los límites que vienen establecidos de fábrica para los procesadores –para evitar sobrecalentamientos, entre otras cosas–, permitiendo inflar artificialmente los resultados con cifras que el usuario final no será capaz de conseguir en el día a día de uso con el teléfono.

Naturalmente, esto no es plato de buen gusto viniendo de una de las compañías referentes en el mercado actual de dispositivos móviles. Amañar las cifras de resultados mediante técnicas como esta puede crear un impacto positivo de cara a la promoción del terminal y a los análisis comparativos frente a otros smartphones de la competencia, pero supone una actitud deleznable contra el cliente que adquiere los productos esperando un cierto rendimiento al que el acceso se encuentra vetado.

Lo peor de todo esto es que desde Huawei parecen admitir de manera abierta que son conscientes de esta situación y se escudan en que los resultados ofrecidos por los benchmarks no son el reflejo de lo que un usuario realiza en el día a día con el teléfono y que el resto de fabricantes de la competencia también falsea sus resultados –lo hemos visto en el pasado–, ergo ellos han de sumarse a esta tendencia para no quedarse atrás. "Otros hacen las mismas pruebas, obtienen puntajes altos, y Huawei no puede permanecer en silencio", ha asegurado al citado medio el Presidente de Software de Huawei.

Rendimiento un 47% superior

3DMark es una de las aplicaciones de benchmark que ha podido comprobar los resultados erróneos obtenidos con diferentes dispositivos de Huawei a través de un software propio al que los fabricantes no tienen acceso –y, por tanto, no pueden trucar–, haciéndolo público en un informe y decidiendo retirar dichos teléfonos de su clasificación de rendimiento. De esta forma, el Huawei P20 Pro (su gama alta de este año) y su versión estándar –P20–, el Huawei Nova 3 (el teléfono que también falseó las imágenes de la cámara) y el Honor Play (recientemente presentado en la IFA 2018, presumiendo de su potencia) han quedado fuera de los rankings.

Los tests que han llevado a cabo manifiestan unos resultados que llegan a ser un 47 % superiores en el software público, detectado por el teléfono, que en las del software privado, donde el terminal no identifica a la aplicación como un sistema de benchmarking. Nuevamente, esto viene a demostrar el tratamiento sesgado de los datos y el subterfugio utilizado por la empresa. Desde Huawei afirman que en parte se debe a la inteligencia artificial del teléfono, que activa un modo especial para que el teléfono rinda más. En definitiva, un mea culpa velado.

En escenarios normales de benchmarking, una vez que el software de Huawei reconoce una aplicación de benchmarking, se adapta de forma inteligente al "Modo de rendimiento" y ofrece un rendimiento óptimo. Huawei tiene previsto proporcionar a los usuarios acceso al "Modo de rendimiento" para que puedan usar la máxima potencia de su dispositivo cuando lo necesiten.