El ser humano lleva siglos desarrollando nuevas formas de comunicarse. A lo largo del mundo se hablan alrededor de siete mil idiomas distintos, muchos de los cuales pueden reproducirse de forma verbal, escrita o por señas.

El uso de estas dos últimas resulta esencial para usuarios sordos que, a menos que puedan leer los labios, son incapaces de mantener una conversación hablada.

Lamentablemente, no todos los sordos tienen intacto el sentido de la vista, ya que algunos padecen una patología conocida como sordoceguera, que tampoco les permite ver,ya sea parcial o totalmente. Esto hace necesarias otras formas de comunicación, normalmente basada en el tacto.

Por eso podría ser muy útil la tecnología que acaba de ser desarrollada por investigadores de la Universidad Purdue, en colaboración con Facebook y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Se trata de una herramienta informática que traduce los fonemas de la lengua inglesa en tipos distintos de vibración, emitidas sobre el antebrazo de un usuario previamente entrenado para entenderlos.

Buenas vibraciones

El profesor de informática e ingeniería eléctrica de la Universidad Purdue Hong Z.Tan comenzó con el desarrollo de esta tecnología háptica (basada en el tacto)después de ser retado por Facebook.

Para ello tuvieron que diseñar todo un idioma en forma de distintos tipos de vibraciones.

Para empezar, los fonemas se distribuyen por el brazo de un modo similar al de la colocación de la lengua sobre la boca para pronunciarlos. Por ejemplo, los sonidos que se emiten en la parte delantera de la boca, como “p” o “b” se codifican a través de vibraciones en la muñeca. Por el contrario, los correspondientes a fonemas de la parte posterior de la boca, como “g” o “k” se sitúan justo debajo del codo.

También se diferencian las vocales de las consonantes, de modo que las vocales se traducen en vibraciones en movimiento y las consonantes como vibraciones estacionarias. Además, para las consonantes sonoras se utilizan vibraciones más pesadas que para las sordas y para las vocales cortas la sensación de movimiento es menos duradera que en las vocales largas.

Los usuarios que han probado el dispositivo comenzaron su entrenamiento por unos pocos fonemas, pero llegaron a practicar hasta 500 palabras. Como es lógico, el rendimiento varió de unos a otros, pero en general todos tuvieron buenos resultados después de unas pocas horas de aprendizaje.

Una tecnología en crecimiento

Aunque el primer prototipo se ha utilizado para la traducción de mensajes en lengua inglesa, estos investigadores creen que en un futuro podrían modificarlo para su uso en otros idiomas. Además, también podría traducir sonidos de la vida cotidiana, más allá de los simples fonemas.

"Podríamos crear fácilmente nuevos patrones de estimulación háptica que codificaran sonidos como una bocina de automóvil o el agua de un grifo abierto", ha asegurado a Hipertextual el profesor Tan. "Para ello, en el lugar en cuestión debe haber también un sistema que clasifique automáticamente esos sonidos ambientales".

Sin duda se trata de una herramienta emergente, que en un futuro podría dar mucho que hablar. Pero sólo vibrando, claro.