Las 7 pruebas de Hércules: así llegó WiZink a comprar Aplazame

Hace unas semanas del anuncio de venta de Aplazame a WiZink. Hablamos con Fernando Cabello sobre la operación y el futuro del fintech.

Por – Sep 13, 2018 - 9:00 (CET)

El origen de esta historia tiene una fecha muy clara: 2014. Fue cuando, de forma efectiva, una de las primeras fintech made in Spain empezaba a funcionar; un momento muy dulce para unas pioneras en el mercado a sur de los Pirineos que, entre otras cuestiones, venían de un momento complicado para las entidades financieras sumidas en una crisis económica. Aplazame surgía de la mano de Daniel Molina, Fernando Cabello y François Derbaix, este último también como consejero de la compañía.

Desde entonces, hasta el día de hoy, momento en el que Aplazame ya forma parte de la familia de WiZink, una de las primeras fintech españolas ha cubierto todos las fases del emprendimiento: nacer, crecer, financiarse y, por último, vender a uno de los grandes del sector.

Viento de cola, pero a merced de los dioses

Poco se podían imaginar los fundadores de la compañía sobre cómo iba a evolucionar la misma con el paso de años. Uno de ellos, Fernando Cabello, explica a Hipertextual, que "siempre tuvo la sensación de crecer con el viento de cola y vivir con la suerte del timing". Y, sin embargo, asume que todo el proceso ha sido como las siete pruebas de Hércules donde la incertidumbre ha jugado alguna mala pasada a la tecnológica financiera española. "Siempre había la posibilidad de que un jugador líder en el merado mundial entrase a tu mercado, o que un banco decida que no quiere trabajar contigo; básicamente estás a merced de los dioses de Olimpo", analiza Fernando.

La actividad de Aplazame estaba clara: préstamos online de forma instantánea. Los problemas básicos de cualquier compañía no dejaron de lado a Aplazame. "Crear mercado, crear una propuesta de valor que puede cubrir las necesidades del mercado, si puedes construir un producto que tiene encaje, encontrar apoyo en los inversores para seguir explorando el mercado, encontrar el talento..." explica Fernando. Pero también problemas particulares que, entre otras cuestiones, auspiciaron la compra que llegó a principios de verano.

"Sobre la compra de Aplazame debería ser prudente, pero quiero mojarme", comenta Fernando; después de todo, una cuerdo de confidencialidad ata al emprendedor a WiZink. "La necesidad de vender Aplazame se alimentaba por las dificultades para seguir con el modelo que teníamos de búsqueda de financiación de los procesos y las operaciones", añade el empresario. Por un lado, la compañía fintech tenía que estar altamente enfocada al crecimiento de su propia actividad, pero por otro se encontraba con el propio techo de conseguir fondos. Había que generar opciones para poder salir, y las opciones de Aplazame no eran excesivas. La salida más lógica pasaba por la venta, total o parcial, para generar un cambio de fase. "Podía salir mal, pero en el caso de Aplazame conseguimos despertar mucho interés entre todoƒwizs los socios con los que habíamos trabajado en algún momento", analiza Fernando, "fue un proceso muy competitivo y la compañía tuvo la suerte de que podía elegir entre las mejores opciones; en este caso sí que hubo opcionalidad, porque pudimos elegir a quien nos queríamos integrar".

Inversores de primera línea

La inversión era una de las grandes trabas de Aplazame. En toda su vida operativa, antes de la compra de WiZink, la fintech logró cerrar tres rondas de financiación. La primera de ellas en 2015, en la que entraron François Derbaix y Cabiedes, entre otros. Posteriores operaciones, en 2016 y 2017, cerraron inversiones de 1,2 millones de euros y 840.000 euros respectivamente.

Sin embargo, para Fernando Cabello, el papel de Cabiedes ha sido el del retador contínuo con argumentos para cualquier situación". En el otro lado de la balanza, está el plano de Derbaix, un "socio que decidió mojarse hasta el final y ha derivado para que yo le sienta como una persona muy cercana. Tiene un punto de vista inesperado, pero no por ello menos obvio y con una lógica absolutamente rotunda".

Y llegó la compra y el futuro

El proceso tenía varias propuestas, pero la de WiZink fue la que más convenció al equipo de Aplazame. Por el 100% de la compañía, manteniendo el equipo y la autonomía de la misma, de momento nada va a cambiar en la operativa diaria de la fintech. Con un importe desconocido, el primer reto de Aplazme estaría en adaptarse a las exigencias de WiZink que regulan a los bancos. Esto, explica Fernando, "fueron términos innegociables". Pero, para llegar al éxito, "Aplazame tiene que mantener la cultura y el equipo, que es lo que nos ha traído hasta este punto". Además, concreta el fundador, hay una presión paralela: "Tenemos un reto que escribir y es importante para la maduración del ecosistema en general. Si esto sale mal pues muchos que tenían la vía de la adquisición como una opción, lo descartarán".

En cuanto al futuro de Fernando, un emprendedor nato, de momento pasa por no moverse del proyecto de Aplazame.

"Sería deshonesto si no digo que lo que me gusta es emprender y es donde yo quiero habitar. Dicho lo cual, la oportunidad que se me presenta es muy buena. No tengo una fecha de salida porque el proyecto es muy bueno y tiene los incentivos suficientes como para no querer buscar otra cosa fuera, pero lo que tiene que hablar es el tiempo. Dicho lo cual, si no dijera que me considero emprendedor y alguna idea hay por ahí mentiría."

Un futuro que, aunque no se puede escribir, sí que pasa por algo muy obvio para el sector fintech. Ya se jugaba con la posibilidad de que la revolución fintech tenía que pasar por la banca. Para Fernando la situación está clara: "sucederá una hibridación, los bancos van a acoger la flexibilidad de las fintech, y algunas fintech tendrán la solidez de los bancos y acceso al fondeo".