Cuenta la leyenda que hace más de tres mil años unos centinelas troyanos encontraron a las puertas de su ciudad un inmenso caballo de madera. Convencidos de que se trataba de un regalo por su victoria en la guerra contra Grecia, decidieron introducirlo entre sus muros y festejar el fin de la contienda. Sin embargo, en su interior se encontraban algunos miembros del ejército griego, que durante la noche salieron, mataron a los guardias y abrieron las puertas a sus compañeros, dando lugar a una sangrienta batalla que terminó con la caída de la ciudad de Troya.

Ahora, un equipo de investigadores del Instituto Carlos III, de Madrid, ha reproducido en parte el modus operandi de aquellos soldados para llevar virus oncolíticos hasta las células tumorales. Una vez allí, no sólo comienzan la destrucción del tumor, sino que atraen a algunos componentes del sistema inmunológico, mejorando aún más la respuesta anti tumoral.

Celyvir, un caballo de Troya contra el cáncer

Los virus oncolíticos son virus capaces de infectar y descomponer las células tumorales. Esto los convierte en grandes armas para luchar contra el cáncer. Sin embargo, al introducirlos en el organismo el sistema inmune los reconoce como extraños y acaba con ellos antes de que lleguen a su destino.

En busca de una solución a este problema, investigadores de la Unidad de Biotecnología Celular del Instituto Carlos III, liderada por Javier García Castro, llevan quince años estudiando el potencial de las células madre mesenquimales para actuar como un caballo de Troya, capaz de llevar a un virus oncolítico hasta las células tumorales.

Se conoce que las células madre de este tipo presentan la capacidad de migrar hasta tumores sólidos y áreas inflamadas. Por eso, hace años que forman parte de varios procesos en estudio de viro terapia oncolítica.

En el caso de estos científicos españoles, utilizan el adenovirus oncolítico ICOVIR-5, cuya unión con las células madre mesenquimales da lugar a la terapia que han bautizado como Celyvir.

Una vez que el virus queda oculto por las células madre mesenquimales, viaja hasta el tumor, donde comienza a replicarse, degradando a su vez las células cancerosas. Además, esta muerte celular induce una llamada al sistema inmune que intensifica aún más este efecto antitumoral, gracias a la penetración de un tipo concreto de células inmunes anticancerígenas, llamadas neutrófilos N-2 antitumorales.

En 2010 y 2016 el equipo de García Castro publicó dos estudios, en los que se probaba esta terapia en niños con neuroblastoma. Para ello, se utilizaban células madre mesenquimales del propio paciente, conocidas como singénicas.

Más tarde, este mismo año, se ha publicado un nuevo estudio en el que se utilizaba la terapia en perros. En este caso, las células madre eran alogénicas o, lo que es lo mismo, procedentes de otro perro.

En ambas ocasiones los resultados fueron muy buenos, pero no se comparaba la eficacia de los dos tipos de trasplante celular.

Una eficacia muy similar

“Este es el primer estudio en el que se comparan los efectos de Celyvir con células singénicas y alogénicas”, ha comentado a Hipertextual Álvaro Morales, el autor principal del trabajo que acaba de ser publicado en Cancer Inmunology, Inmunotherapy.

Al comparar los resultados de la terapia utilizando células del mismo ratón o de una cepa diferente, la eficacia antitumoral fue prácticamente la misma y la activación del sistema inmune muy similar. El resultado en ambos casos fue una reducción del volumen tumoral del 35%.

Esto demuestra que en un futuro se podría desarrollar un tratamiento universal de viro terapia oncolítica con células madre mesenquimales que no tendrían por qué proceder del paciente, de modo que se facilitaría la rapidez y la disponibilidad del procedimiento.

Aún será necesaria más investigación hasta trasladar a humanos sus últimos resultados. Sin embargo, su estudio invita a pensar en que, en un futuro, tratamientos como este puedan acabar con el cáncer, igual que aquel caballo de madera fulminó la ciudad de Troya.