No es la primera vez que cierran una alianza con otra startup de sector. Cabify anunciaba hace algunos meses que, junto a Glovo, crearían un tándem perfecto para conquistar el sector de los repartos de última milla en Latinoamérica. Ahora, en España, Cabify ha creado otra alianza. En este caso, le ha tocado el turno a Bipi.

Dedicados al alquiler de vehículos vía suscripción o puntual, la idea del unicornio español está clara: la diversificación de su actividad con el objetivo de controlar el mayor número de servicios en la vertical del transporte en las ciudades. Y tiene sentido. La realidad actual del mercado de las licencias VTC, aquellas que permiten operar a los vehículos de Cabify en España está tornando a unos tintes algo complicados. A la espera de la decisión final del Ministro de Fomento, que parece que se va a decantar por el sector del taxi, el volumen de licencias con permiso de actuación quedaría reducido a la mínima expresión. De hecho, Mariano Silveyra, director de Cabify en España, ya adelantaba a los medios que, de aprobarse una limitación a la actividad de las licencias VTC bajo el modelo de licencia urbana, seguramente muchas de las regiones en las que Cabify opera no serían rentables para la compañía.

De esta manera, la tecnológica incorpora en su aplicación la opción de "car rental". Cubrir todo tipo de trayectos estaría en abordar todo tipo de servicios que dejen a un lado la alternativa del coche privado. Una de las mayores luchas de la tecnológica española desde el primer momento.

Al otro lado de la batalla se encuentra Bipi, muy lejos de las luchas legales a las que se pueda enfrentar su nuevo socio. Nacieron en 2017 en Madrid y Barcelona de forma simultánea, como heredera de Llollo, una compañía dedicada al aparcamiento de coches en los aeropuertos. Con una gran competencia en el sector, pronto se dieron cuenta de que la clave estaba en llevar vehículos de alquiler a los puntos calientes de las ciudades. Esto fue suficiente para convencer a los inversores; con solo 6 meses de vida cerraron una primera ronda de financiación con Kibo Ventures, aquellos que también financiaron a Carto o 21 Buttons. Con algo más de 350 coches en cartera, la idea de Bipi es que la mayor parte de los clientes use las tarifas planas de alquiler. En la misma línea que Cabify, el objetivo está en prescindir del coche particular al igual que se hace con Apple Music o Netflix. A largo plazo, comentaban en una entrevista a Hipertextual, estaría la idea de abordar negocios similares a los de Emov o Car2Go; con lo que la vertical de Cabify sería mucho más amplía de forma indirecta.