El cerebro humano es un órgano rodeado de misterios, que no deja de sorprender a los científicos desde que comenzaron sus primeras investigaciones en torno a él.

La última de estas sorpresas ha sido un nuevo tipo de neurona, con una curiosa forma de rosa que le ha valido el nombre de rosehip (rosa mosqueta en inglés).

Sin duda este descubrimiento está lleno de peculiaridades. No sólo por tratarse de una célula nerviosa que —al menos por ahora—sólo se ha encontrado en humanos, sino también porque fueron dos grupos distintos de investigadores los que se dieron de bruces con ella.

Ambos decidieron unir sus fuerzas para realizar un estudio al respecto, que ha sido publicado recientemente en Nature Neuroscience.

El misterio detrás de la rosa

La neurona fue hallada mientras se catalogaban las células del cerebro de dos hombres, que habían donado su cuerpo a la ciencia.

En cuanto los científicos encargados de este trabajo observaron su estructura supieron que se trataba de algo desconocido hasta el momento, por lo que procedieron a analizarlo todo sobre ella.

Se ha localizado en la parte más externa de la corteza cerebral, conocida como capa 1, dónde parece representar un porcentaje muy bajo de las células nerviosas totales. Esta región del cerebro se relaciona con la consciencia, considerada como exclusivamente humana.

En cuanto a su forma de actuar, las células rosehip se han catalogado dentro de las conocidas como células nerviosas inhibitorias, cuya función es detener la acción de otras neuronas.

Los responsables del estudio han puntualizado que las células inhibitorias, igual que las excitatorias, son ya muy conocidas, tanto en el cerebro de los humanos como en el de otras especies. Sin embargo, éstas establecen conexiones neuronales que nunca habían sido descritas.

Concretamente, se unen a las neuronas piramidales, un tipo de células nerviosas excitatorias que se sitúan más abajo, en una capa más profunda del necortex.

¿Las células que nos diferencian de otras especies?

Los científicos responsables del estudio han querido hacer hincapié en que el hecho de no haber encontrado este tipo de neuronas en otras especies animales no significa que no existan.

Sin embargo, sí que es cierto que es extraño no haberlas encontrado en roedores, cuyos cerebros son de los más estudiados por la ciencia.

Ahora que saben qué buscar, podrían hallarlas en otros animales, pero es interesante pensar que puedan ser algo único de los humanos, o al menos de los primates.

Quizás, al estar en la región cerebral implicada en la consciencia podríamos estar ante el descubrimiento de unas células clave en el proceso de la evolución humana.

Sería muy osado asegurarlo y aún queda muchísimo por investigar. El siguiente paso de estos científicos será desarrollar mapas neuronales precisos que indiquen cómo se organizan estas neuronas y cómo se relacionan con las células nerviosas piramidales. De este modo, se colocará una nueva pieza en el puzzle del cerebro humano que podría ayudar a entender cómo funciona y también qué puede estar ocurriendo cuando no trabaja correctamente. Sea o no una pieza exclusivamente nuestra, está claro que esa es una gran noticia.