El proyecto Dragonfly de Google comienza a levantar ampollas dentro y fuera de la compañía. Según The Intercept, empleados y legisladores han emitido sus preocupaciones a la cúpula directiva de Google, que mantiene silencio sobre el supuesto buscador censurado en el que trabajan para el mercado chino.

Los managers de la empresa, según fuentes cercanas a The Intercept, habrían retirado el acceso a documentos confidenciales relacionados con Dragonfly a todos sus empleados. “Ha habido un silencio total por parte de los líderes, lo que está haciendo que mucha gente se asuste y se enfade”, cuenta una de las fuentes al diario norteamericano.

La empresa no ha emitido ningún comunicado oficial respecto a la polémica en torno a Dragonfly. Un simple “No comentamos especulaciones sobre planes futuros” es todo lo que el departamento de comunicación de Google ha remitido a los medios norteamericanos que consultaron sobre estas informaciones.

En paralelo, un grupo de seis senadores estadounidenses envió una carta a Sundar Pichai (CEO, Google) solicitando más información sobre este proyecto. La carta asegura que, de llevarse adelante el proyecto, Google estaría siendo cómplice en el “abusos de los derechos humanos” relacionados con la censura del país asiático.

Los senadores piden a Google que responda a preguntas como qué páginas web serían censuradas o si hay alguna frase o palabra que Google se niegue a censurar.

En 2010, Google cesó sus operaciones en China por la creciente presión del gobierno y sus esfuerzos por la censura online. En relación a ello, los senadores se preguntan “qué ha cambiado desde 2010 para que Google se sienta cómodo operando con la censura vigente en China”.

Dragonfly, la llave que abre la puerta de Google en China

Para facilitar su entrada en China, Google trabaja activamente en el desarrollo de aplicaciones de noticias y una versión censurada del buscador web que utilizamos en el resto del mundo. Estas piezas de software, tal y como informó The Intercept, cumplen con los requisitos del gobierno chino en lo que a censura se refiere.

Estos desarrollos se engloban bajo Dragonfly, el nombre en clave del proyecto con el que Google pretende reiniciar sus operaciones en China, uno de los mayores mercados tecnológicos del mundo.

En este proyecto, según The Intercept, trabaja menos del 1% de los empleados de la compañía. Las fuentes consultadas por el medio estadounidense aseguran que Google planeaba un lanzamiento progresivo a partir del año 2019.