Google volverá a hacer disponible su motor de búsqueda en China después de que decidiera poner fin a la presencia de este en el país en 2010, cuando las exigencias del gobierno del país significaban atar a la tecnológica a unas premisas que limitaban la libertad de los usuarios en internet. Casi una década después, la empresa norteamericana parece haberse ablandado y estaría dispuesta a aceptar las peticiones gubernamentales.

Así lo revela en exclusiva The Intercept, citando una persona cercana con los planes de la compañía. Según recogen, el proyecto llevaría ya varios meses en marcha bajo el nombre Dragonfly y habría sufrido su mayor punto de inflexión el pasado mes de diciembre con una reunión entre Sundar Pichai, CEO de la compañía, y altos cargos del gobierno chino.

La forma en la que esto podría hacerse, al menos en un primer momento, sería mediante una aplicación exclusiva para Android que ofrecería a los usuarios el motor de búsqueda de Google con el añadido –necesario para su aprobación- de una importante censura acorde al ideario del gobierno de China, algo que se conoce comúnmente en la actualidad como el Gran Cortafuegos. Esto no significa que en el futuro no haya una versión de escritorio u otras variantes, pero el énfasis de la empresa estaría ahora en conseguir una primera aprobación que le ofrezca una vía libre de operación en el vasto territorio.

Una decisión que preocupa

La vuelta a China por parte de Google podría hacerse efectiva en los próximos 6 o 9 meses, dependiendo del tiempo que tarden ambas partes en desarrollar un producto que será escrutado minuciosamente por un gobierno que en la actualidad prohíbe el acceso a todo tipo de contenido y plataformas a través de las redes del país. Contenidos relacionados con la pornografía, las ideas contrarias al Partido Comunista o información de sucesos históricos como las Protestas de la Plaza de Tiananmen, además de servicios como Facebook, Instagram o Twitter y páginas web como Wikipedia, no tienen cabida a día de hoy en el internet chino.

Que Google esté planeando una vuelta bajo estas premisas es algo que, evidentemente, dará mucho de lo que hablar por todo lo que significa en términos morales y éticos. Si hace poco eran miles los empleados que se manifestaron contrarios a la participación de la empresa en el Proyecto Maven con el Pentágono de Estados Unidos, la situación ahora puede ser incluso más dramática para Pichai y compañía. Esta ha sido, de hecho, la razón por la que la persona que ha revelado esta información ha decidido hacerlo, alegando una preocupación notable por el futuro escenario.

La realidad es que la decisión de Google podría significar un antes y un después en la forma en la que las empresas se relacionan con el gobierno del país, favoreciendo que más compañías se doblegaran a la censura con tal de contar con presencia en el país. Algunas de ellas, como Apple, ya han realizado ciertos movimientos de manera reciente para acomodarse a las exigencias territoriales.

Uno de los investigadores contactados por la mencionada publicación expone el problema de la decisión de Google de volver a China de la siguiente manera:

Establecerá un terrible precedente para muchas otras compañías que todavía están tratando de hacer negocios en China manteniendo los principios de no sucumbir a la censura de China. El mayor motor de búsqueda en el mundo obedeciendo a la censura en China es una victoria para el gobierno chino: envía una señal de que ya nadie se molestará en desafiar la censura.

Google, de momento, no se ha pronunciado de manera oficial al respecto.