La unión se anunciaba a finales de marzo de este año. Solo han tardado cuatro meses en hacer realidad la conjunción de ambas compañías. Waymo, la división de coches autónomos de Alphabet, llegaba a un acuerdo con Jaguar para crear un un coche autónomo bajo la enseña del felino, pero con toda la tecnología de Google. El modelo elegido sería el Jaguar I-PACE.

Un total de 20.000 unidades ya están circulando por las calles de San Francisco en su versión modificada por Waymo. De momento, solo bajo la limitación de coches eléctricos. El objetivo de Google es desarrollar pruebas de durabilidad, resistencia y requisitos de diseño en terreno real para llegar a su siguiente paso: los coches autónomos. Es decir, el acuerdo entre ambas compañías persigue un objetivo mucho mayor, que sería profundizar en los modelos de Jaguar sin conductor de aquí a unos años. La idea de la tecnológica es que, de aquí a dos años, los 20.000 modelos activos vayan pasando progresivamente de llevar conductor a carecer de ellos.

Por otro lado, para Waymo, además de probar el coche sin conductor en un terreno real, esta estrategia responde a algo mucho más grande. Buscaría crear un sistema de viajes, conexiones, logística y entregas a través de su red de coches conectados. Un sistema similar al que Tesla quería poner en práctica una vez alcanzase una masa crítica de coches en las calles de Estados Unidos. Para Elon Musk, CEO de la tecnológica de vehículos, 2023 era el año tope. La idea sería crear una suerte de Car2Go, pero con vehículos particulares partiendo de la idea de que la mayor parte del tiempo, los coches están aparcados. Para Waymo, la filial de Alphabet, la idea iría por el mismo camino, pero añadiendo la opción de incluir al sector de los repartos en la ecuación.

Con una autonomía de 386 kilómetros en los modelos modificados de Jaguar, el añadido de Waymo parte de la inclusión de radares, sensores y LiDAR. Precisamente la tecnología que casi acaba con una enemistar eterna entre Google y Uber. El caso del supuesto robo de patentes por parte de Anthony Levandowski, antiguo ingeniero de Waymo y contratado para la división de coches autónomos de Uber, terminó en un acuerdo multimillonario y la aparente reconciliación entre ambas compañías. Ahora, el ingeniero cesado en ambas tecnológicas parece estar trabajando en su propia compañía de, según apuntan todas las fuentes, coches autónomos.