Uno de los grandes problemas de los smartphones modernos es su fragilidad. Pese a que la resistencia a caídas sigue creciendo con cada versión de Gorilla Glass, también lo sigue haciendo el coste de reparar una pantalla OLED, que por ejemplo, en el caso del Samsung Galaxy S9, asciende a 269€. Es por ello que, desde la compañía surcoreana no dejan de investigar cómo mejorar en ese sentido, y parece que lo han conseguido con pantallas OLED irrompibles, según las pruebas de certificación de Underwriters Laboratories.

Las pruebas realizadas responden a lo que una certificación militar demanda. Para ello, desde Underwriters Laboratories han sometido a los paneles, de tipo flexible, a 26 caídas en distintas pruebas, con una altura de 1,2 metros, típica en caídas de terminales cuando están en manos de los usuarios. Incluso siendo lanzadas desde 1,8 metros, cifra más alta del estándar militar, las nuevas pantallas OLED irrompibles superaron la prueba sin daños físicos. Resultó ser así tanto a altas temperaturas (71ºC) como a bajas (-32ºC).

Para lograr tan sorprendente resistencia, han creado el panel con un sustrato irrompible, sin que más detalles técnicos hayan trascendido. Adherido a esa capa va, sustituyendo a lo debería ser Gorilla Glass 6, una ventana plástica, que según Hojung Kim, al cargo de las comunicaciones de Samsung Display, "es especialmente adecuada para dispositivos electrónicos portátiles, no sólo por sus características irrompibles, sino también por su ligereza, transmisividad y dureza, que son similares al cristal (vidrio)".

Este avance es particularmente interesante teniendo en cuenta que, en teoría, se acerca el lanzamiento del Samsung Galaxy X, que sería el primer terminal enrrollable o plegable de la compañía, y que de acuerdo a las patentes, montaría paneles flexibles. Más allá de la resistencia a golpes, será interesante ver qué tal soporta los arañazos, que desde Gorilla Glass 4 es un asunto que no para de empeorar.