A Intel lleva tiempo trayéndole de cabeza Cannon Lake, la generación de procesadores de la marca que debía dar el salto de los 14 nanómetros a los 10nm y que lleva años retrasándose. La última vez ha sido este mismo año, cuando la empresa ha confirmaba el pasado mes de abril que estos no verían finalmente la luz en 2018. Ahora, nuevamente, se atreve a poner fecha para su llegada.

Será en la segunda mitad de 2019, tal y como ha comunicado a los inversores en el anuncio de sus resultados trimestrales. Un datos demasiado vago como para ilusionarse, pues con frecuencia este tipo de plazos suelen terminar siendo exprimidos al máximo, por lo que es plausible pensar que esa "segunda mitad de 2019" se acabe transformando en noviembre o diciembre de 2019. Todo ello teniendo en cuenta, claro está, que no vuelvan a surgir problemas que retrasen su comercialización.

La nueva generación de procesadores, que debería llevar ya tiempo en las estanterías, no deja de sembrar dudas entre las compañías que dependen del fabricante para montar los componentes de la misma en sus productos. Tanto es así que Apple, por ejemplo, ya se encontraría desarrollando sus propios microprocesadores para poder prescindir de lo que haga Intel.

Una generación con retraso, retrasa también a la siguiente

Los errores de cálculo por parte de Intel durante los últimos tiempos han llevado a la empresa a haber anunciado hace ya casi un año la generación Ice Lake, sucesora de Cannon Lake y que contaría con una arquitectura 10nm+. Estando esta pensada para salir en 2019, resulta evidente que esto no será posible hasta, como mínimo, 2020.

Por lo pronto, los 14nm++ de los actuales Coffe Lake seguirán presentes en Intel durante lo que queda de año y parece, si no cambia nada, también durante buena parte del siguiente. Una situación que dista de ser ideal para la compañía y, como se ha mencionado, para todas aquellas que dependen de esta.