Instagram es la red social del momento por la mayor cantidad de atención que logra atraer. Buena parte de esta viene del público más joven, que encuentran en ella una opción mucho más atractiva que las tradicionales Twitter o Facebook por lo visual del contenido que en ella se publica, aunque el tiempo ha demostrado que no hay fronteras de edad, viéndose incrementado el uso de esta en todos los segmentos.

Pero más allá de lo visual hay otro factor de enorme relevancia en lo que radica el éxito de Instagram y hace que no solo aumente, sino incremente su atractivo con el paso del tiempo: las herramientas y opciones que incorpora la aplicación para compartir contenido –y consumirlo- de las más diversas formas. Esto es algo que se ha hecho especialmente patente durante las últimas semanas, donde hemos asistido a un goteo constante de nuevas funciones que, además de querer dar más libertad al usuario para utilizar como le venga en gana la plataforma, están destinadas de manera inequívoca a que invierta una cantidad de tiempo cada vez mayor en la aplicación.

No escaparás

Instagram (¿o debería decir Facebook?) lleva ya tiempo entretejiendo una compleja y enmarañada tela de araña en la que las nuevas herramientas, que parecen hacer acto de presencia de manera espontánea, van consiguiendo atar más estrechamente a todas aquellas personas que utilizan la red social de fotografía y vídeo. La palma de la evidencia, que hasta ahora se la llevaban los populares Stories, pasa a exponerse con aún mayor evidencia tras la llegada de IGTV, el espacio de vídeo con el que la plataforma quiere combatir, o al menos complementar, a YouTube.

Esta se adereza con otras opciones más leves en importancia pero igual de claves en el sentido de atraer a más personas al servicio y que los que ya están hagan un uso más intensivo de este. Entre ellas se cuentan la llegada de los *stickers de música a los Stories, la introducción de las videollamadas grupales, el rediseño de la pestaña Explorar para ver contenido que sea más interesante para cada persona o la posibilidad de realizar compras sin tener que salir de la aplicación. En definitiva, una vez que se entra en la app para ver una notificación o comprobar rápido las últimas publicaciones, se hace más y más sencillo permanecer en ella durante un largo tiempo extra.

Todo ello está reportando a la plataforma las mejores cifras de su historia y, mientras los principales fabricantes del sector intentan que restrinjamos el uso que le damos a nuestro smartphone para invertir el tiempo de manera más responsable, Instagram da cada vez más argumentos para que el usuario vaya en la dirección opuesta. Por el momento, la jugada es redonda: ya cuentan con más de 1.000 millones de usuarios que visitan la app al menos una vez al mes y 400 millones de personas que utilizan Stories a diario.