Audi y Huawei han firmado un acuerdo que establece las bases sobre las que ambas fundamentarán su desarrollo en materia de vehículos conectados durante los próximos años. Las dos compañías, reconocidas por su buena posición en sus respectivas áreas de trabajo, centrarán parte de sus esfuerzos ahora en mejorar y explorar las posibilidades de la tecnología LTE-V, que permite a los vehículos conectarse con fuentes de datos de entornos cercanos para poder aplicar esa información a la conducción en tiempo real.

LTE-V es una tecnología que pretende revolucionar la conducción especialmente en entornos urbanos mediante la detección de accidentes o la conexión con los sistemas de regulación de tráfico para ajustar la misma a las circunstancias particulares del entorno en un momento dado. Ni que decir tiene que esta puede jugar un papel muy importante también con la llegada de los coches autónomos, una realidad que cada vez se encuentra más próxima.

Audi explica que para conseguir estos objetivos en el vehículo conectado es necesaria en todo momento una conexión sólida y estable que permita el flujo ininterrumpido de datos requerido. Es este el punto en el que tienden la mano a Huawei para que la tecnológica asiática proporcione su experiencia en este campo.

Una aplicación inmediata

"Estamos entrando en una nueva era de vehículos inteligentes conectados que verá la aparición de nuevas sinergias tecnológicas entre la tecnología de la información y las comunicaciones y las industrias automotrices", afirman desde Huawei. Una era que no tardará demasiado en hacerse patente de manera habitual, estando ya realizando las primeras pruebas en la ciudad china de Wuxi, donde Audi lleva probando tecnología LTE-V desde el pasado año.

En septiembre iniciarán una nueva fase en la que, probablemente, comiencen a verse ya los aportes de Huawei. "Nuestro objetivo es mejorar la seguridad y optimizar los flujos de tráfico para crear ciudades inteligentes", exponen desde Audi en una noticia que llega semanas después de la detención de su CEO por haberse visto implicado en el escándalo del dieselgate.