La sonda Hayabusa 2 está a punto de alcanzar su destino, el asteroide Ryugu, situado a casi 300 millones de kilómetros de la Tierra. La misión impulsada por la Agencia Aeroespacial de Japón (JAXA) ha realizado sus últimas maniobras de aproximación hace solo unas horas, cuando se encontraba a una distancia de 38 kilómetros del asteroide, al que se acerca a una velocidad relativa de 8 centímetros por segundo. Si todo sale según lo previsto, la sonda japonesa podría reunirse con Ryugu el próximo miércoles 27 de junio.

Las fotografías obtenidas por Hayabusa 2 han mostrado de forma cada vez más nítida cómo es el asteroide. Aunque originalmente Ryugu parecía tener una forma redondeada —para luego contar con una estructura similar a una peonza, según la JAXA—, los últimos datos sugieren que este objeto se asemeja a un "diamante espacial". Las imágenes más recientes han mostrado con mayor claridad la presencia de cráteres y rocas en la superficie del asteroide.

"La forma de Ryugu es científicamente sorprendente y plantea también unos desafíos de ingeniería", explica en un comunicado Yuichi Tsuda, jefe del proyecto. Por un lado, el eje de rotación del asteroide —que tarda 7,5 horas en completar una vuelta sobre sí mismo— es perpendicular a su órbita. Según la JAXA, esto incrementa los grados de libertad para el aterrizaje y las operaciones del róver; no obstante, en las inmediaciones del ecuador hay diversos cráteres de gran tamaño ——alguno de ellos podría llegar a tener 200 metros de diámetro—, lo que dificulta la selección del lugar de aterrizaje.

"Globalmente, el asteroide tiene una forma como una fluorita", afirma Tsuda. Hasta la fecha sabemos que Ryugu es un objeto pequeño, que no supera los 900 metros de diámetro, y su apariencia recuerda mucho a Bennu, el asteroide que explorará la misión OSIRIS-Rex de la NASA a partir de otoño. La fotografía difundida por la JAXA ha sido seleccionada como la imagen astronómica del día, al mostrar la evolución en la nitidez de las instantáneas de Hayabusa 2. La sonda japonesa estudiará Ryugu durante los próximos meses y tomará muestras del asteroide, que traerá de vuelta a la Tierra en 2020. Si todo sale según lo previsto, será la segunda misión del país nipón en recoger muestras de un objeto rocoso como este, después del éxito conseguido inicialmente por la primera Hayabusa.