Unos habían conseguido ser los más grandes del sector y los otros contar con una de las mejores bases tecnológicas respecto a sus competidores. Ambos competían en uno de los negocios que más cambios ha sufrido en los últimos años. Esta es la historia de cómo se gestó la fusión entre dos de los players de compas online más destacados en España: Comprea y Lola Market.

Una previa inspirada en los grandes

La historia de ambos tuvo un curso más o menos parejo. Los primeros nacieron en noviembre de 2014 y los segundos en marzo de 2015, ambos inspirados por un gigante neorteamericano: Instacart. Antes de que el gigante americano, ya unicornio por aquel momento, llegase a conquistar los mercados y las tiendas en Europa, ambos emprendedores vieron el objetivo claro.

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Lola Market, fundada por Luis Pérez del Val, tenía unos hermanos mayores con mucha trayectoria. Vinculado al universo de La Nevera Roja y a Íñigo Juantegui (el actual propietario de OnTruck, la startup de camiones que acaba de cerrar una ronda de financiación récord explica que «le llamó la atención toda esa revolución». Con este pequeño paso comenzó el germen de Lola Market. Javier de la Llave, uno de los fundadores de Comprea, simplemente analizó las cifras del mercado. Allá por 2014, solo el 1% de las compras de alimentos formaban parte del universo online. Había mercado que conquistar.

Primeras conversaciones

El acuerdo se anunció el 5 de octubre de 2017, pero las conversaciones venían de mucho más lejos. Más o menos en marzo de ese mismo año y solo como toma de contacto, la realidad es que la sinergia fue clara desde el primer momento, explican ambos fundadores a este medio. «Nosotros con nuestro enfoque tecnológico y ellos con su enfoque de negocio, todo con el objetivo de formar un equipo mucho más fuerte», explica Javier.

Sin embargo, era un sentimiento contradictorio. «Por un lado estas en el mismo lado, pero por otro sois rivales. Pero la verdad es que ellos te entienden y el hecho de estar en un sector que no ha sido muy querido pues ayuda a que pongamos cosas en común», recuerda Luis. El fundador de Lola Market confirma que siempre había estado en contacto con los competidores del sector, pero que con pocos habían encontrado la misma afinidad que con Comprea.

Entendida la posible sinergia, el siguiente paso es compartir información. Acuerdo de confidencialidad por delante, ambas compañías empezaron a tratar las cosas desde una perspectiva más seria. La unión empezaba a ser una posibilidad muy real. Tres meses le costó negociar el acuerdo a Comprea y Lola Market. Tres meses en los que, explica Javier, «tienes que seguir adelante con tu compañía por si el acuerdo no sale».

Después de ese momento llegaba el punto de elevar al consejo la propuesta de fusión. Para Lola Market no había demasiado problema, Luis ostentaba la mayoría de la sociedad. Javier y Comprea contaban con un grupo de inversores más numeroso. SeedRocket, PluG&Play, François Derbaix son algunos de los fondos que participaron en algunas de las 5 rondas cerradas por la compañía en las que llegaron a alcanzar el millón de euros. Una de ellas, de hecho, formo parte de un proceso de financiación sindicada de Startupxplore, la más rápida de su historia superando el volumen de fondos necesarios.

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Como en todo acuerdo, todos deben ceder algo. En el caso de Luis, el precio a pagar pasaba por la pérdida de su mayoría accionarial. Para los chicos de Comprea, además de perder su marca, puesto que a partir de ese momento pasaban a formar parte de Lola Market, también supuso un cambio de geografía. De Valencia, el equipo se mudó a Madrid, lugar donde la compañía de Luis tiene su sede.

La batalla sigue cuando el terreno empieza a ser conquistado por los abogados. «Al final ellos se tienen que entender en sus términos y siempre hay mayor rivalidad entre ellos que entre nosotros», explica Javier. El proceso empezaba a extenderse a más de tres meses.

Firma e integración

Hasta el día de la firma no hay nada concreto sobre la mesa; los términos. No sería la primera operación de compra o fusión que se ha quedado a las puertas minutos antes del cierre de la misma. En este sentido, analiza Javier, había que preparar muy bien este momento.

Tomamos la decisión de simplificar mucho las tareas. Al principio empiezas siendo dos empresas distintas que están trabajando en el mismo sitio. Son como dos aviones en marcha que tienen que ir cambiando los motores en pleno vuelo, pero seguir volando por separado por si pasa algo».

Y el primer paso y decisión, hasta el momento de la integración real, fue dejar de contratar. Se evitaba de este modo encontrarse con duplicidades en el proceso de unión. «La gente que se iba cayendo no se reemplazaba», explica Luis. Además estaba el punto importante del cambio. Primero dos empresas separadas que trabajaban en la misma oficina, para luego pasar a tener una base tecnológica única, y de ahí ir subiendo escalones hasta que el usuario fuese el último en integrarse. Pero eso requería un cambio de mentalidad, pasar de una empresa pequeña a una ya no tan reducida. En este sentido, añade Luis, «cuando te juntas y empiezas a tener encaje pues cambian las costumbres. Algunos están acostumbrados a una estructura mucho más pequeña a ser algo grande. Algunos talentos entran y otros salen».

La fusión de anunciaba en octubre, pero culminaba de forma operativa en febrero de este mismo año; los términos de la misma no se hicieron públicos, al igual que sus cuentas de ingresos y beneficios, pero si se desglosó que para llevar a cabo la fusión, Lola Market cerró una ronda de 4,5 millones de euros. Unos fondos y un tiempo que integraron ambas plataformas, eliminaros duplicidades y organizaron, de nuevo, toda la plataforma de compradores.

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