Los empleados a han sido informados: Airbnb saldrá a bolsa en 2020. En mayo de este mismo año, Brian Chesky, el CEO de la compañía, anunciaba en el marco de la Recode’s Code Conference de California que pronto habría noticias de la puerta en marcha del proyecto de salir a bolsa. No ha pasado ni un mes, y este anuncio ya se está empezando a hacer efectivo.

¿Por qué informar primero a los empleados? The Information adelanta el motivo. Para el grueso de los empleados de la compañía, la mayor parte de ellos con paquetes de acciones, el hecho de que la compañía salga a bolsa supone un desahogo. Muchos de ellos debían permanecer en sus puestos de trabajo por más tiempo del deseado para no perder el importe de sus participaciones. Una salida a bolsa facilitaría la venta de las mismas e, incluso, la subida del precio de la mismas. A partir de la salida a bolsa, se abre la posibilidad de que Airbnb pague los bonos a empleados en efectivo y no en acciones.

13 rondas de financiación con 4.400 millones de dólares levantados, que han otorgado a la tecnológica de pisos turísticos más grande del mundo, sin ningún piso en cartera, una valoración de 31.000 millones de dólares.

Al igual que le pasase a Snapchat, en su momento de salida a bolsa, los problemas en cuanto a su viabilidad a futuro eran más que numerosos. Una situación similar a la que, en algún momento, tendrá que vivir Uber y, por supuesto, Airbnb en 2020. En el caso de Airbnb, uno de sus mayores problemas estaría centrado en la cuestión de la regulación y sus batallas con los Ayuntamientos. Mientras en China se enfrentan a su rival local, en el caso de España, Airbnb acaba de llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento de Barcelona después de meses de batalla. Por su parte, Madrid, Valencia o Baleares le han declarado la guerra a la plataforma.

Un dato importante en estos casos es el de las cifras: la salida a bolsa de estas compañías implica desvelar el secreto más grande para las mismas: una perspectiva real de los ingresos y beneficios, además de su histórico. Su condición de compañía privadas, y una gran competencia en el sector, obligaba a mantener la mayor parte de la información en secreto.