Empiezan a salir los primeros detalles del accidente con un coche autónomo de Uber que provocó la muerte de una mujer. Después de varios informes que apuntaban a que la causa del siniestro fue el software de la tecnología autónoma de la compañía, el informe preliminar de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés) ha arrojado más luz a este caso.

Las primeras informaciones apuntan a que los radares del vehículo sin conductor identificaron a la víctima del accidente seis segundos antes del impacto pero "el software del sistema de autocontrol clasificó al peatón como un objeto desconocido, como un vehículo y luego como una bicicleta". No fue hasta 1.3 segundos antes de la colisión que el sistema autónomo determinó que se trataba de un peatón. En ese momento, se hubiera tenido que activar el frenado de emergencia pero Uber explicó que este fue desactivado durante las pruebas con los vehículos para evitar comportamientos erráticos.

"Según Uber, las maniobras de frenado de emergencia no están habilitadas mientras el vehículo está bajo control de la computadora para reducir el potencial de comportamiento errático del vehículo. Se confía en que el operador intervendrá y actuará. El sistema no está diseñado para alertar al operador", señaló el informe publicado este jueves 24 de mayo.

Esta evidencia sostiene que, definitivamente, las causas del accidente se basan en el software autónomo de Uber, el cual no fue capaz de reconocer al peatón hasta poco más de un segundo antes de que este se encontrara frente al vehículo y la colisión fuera prácticamente imposible de evitar. Además, el frenado de emergencia instalado en el Volvo XC90 que utiliza la compañía no fue activado, algo que parece ser la norma cuando el sistema de autoconducción de Uber está en uso.

El problema radica, por lo tanto, en que la tecnología del servicio de ride-hailing no habilitó su propio sistema de frenado de emergencia y el operador del vehículo tampoco fue avisado con el tiempo suficiente como para reaccionar antes el accidente.

El conductor del coche autónomo también ha sido otro de los temas que ha analizado la NTSB en su primer informe. Poco después del accidente, se filtró el vídeo que muestra el momento de la colisión. En la grabación se puede reconocer al operador mirando hacia abajo hasta segundos antes de que la mujer fuera atropellada. El vídeo "muestra al operador del vehículo mirando hacia el centro del vehículo varias veces antes del choque", señala el informe, aunque el conductor sostiene que estaba monitoreando la interfaz de conducción automática y que no estaba mirando su teléfono móvil.

El tercer factor para explicar las posibles causas del siniestro apuntan a la víctima del mismo. La investigación arrojó que la mujer estaba vestida con ropa oscura, que no miró a la dirección en la que venía al vehículo antes del impacto y que cruzó la calle por la parte que no estaba iluminada ni habilitada para peatones. "El peatón estaba empujando una bicicleta que no tenía reflectores laterales y los reflectores delantero y trasero, junto con el faro delantero, eran perpendiculares al camino del vehículo que se aproximaba", añadió la NTSB.

Estos aspectos indican que el accidente fue provocado por varios factores y que algunos de ellos muestran que no pudo haberse evitado. Sin embargo, el fallo en el software del coche autónomo pone de relieve la responsabilidad de Uber y, sobre todo, la capacidad de su tecnología de autoconducción para evitar futuros casos parecidos.

Por su parte, la empresa de ride-hailing anunció que están trabajando estrechamente con la NTSB.

A medida que su investigación continúa, hemos iniciado nuestra propia revisión de seguridad de nuestro programa de vehículos autónomos. También hemos recurrido al ex presidente de NTSB, Christopher Hart, para que nos asesore sobre nuestra cultura general de seguridad, y esperamos compartir más información sobre los cambios que haremos en las próximas semanas.

El informe preliminar de la junta muestra los primeros indicadores que podrían explicar el origen del accidente aunque la investigación todavía no ha finalizado. Por lo tanto, estas evidencias no suponen las causas definitivas aunque sí dan más pistas sobre qué pudo haber provocado la muerte de la mujer atropellada por un vehículo autónomo de Uber.

Hasta que se llegue a una conclusión, la empresa ha puesto una pausa a sus viajes de prueba con coches autónomos y deberá volver a ganarse la confianza de los reguladores para obtener el permiso. San Francisco y Puttsburgh son las ciudades en las que podrían reiniciar las pruebas después de que fueron definitivamente suspendidas en Arizona, el estado en el que tuvo lugar el accidente el pasado mes de marzo.