Los universos que creo J.R.R. Tolkien siguen fascinando a generaciones completas, con sus mundos fantásticos habitados por las más diversas criaturas, lugares sacados de sueños o, mejor aún, de la sensibilidad del autor británico.

Tolkien, quien nació en la Sudáfrica colonial en 1892, además de su inmenso interés por la filología y la cultura nórdica, así como de su veta literaria, también disfrutaba dibujando, esto desde sus primeros años. Se dice que se sentía atraído por la botánica por la influencia de su madre, Mabel, quien lo educó y dedicaba tiempo al cuidado de sus plantas.

Tolkien fue publicado por primera vez, con su poema «La batalla del Campo del Este», más tarde publicaría «El hobbit» y, como sabemos, la obra de fantasía épica «El Señor de los anillos». Lo que poco se sabe es que él realizó numerosos dibujos para representar los mundos, las tierras, las criaturas —en pocas palabras, sus universos— de sus historias y que estos son tan bonitos como fascinantes.

En el libro J.R.R. Tolkien: Artist and Illustrator de Wayne G. Hammond y Christina Scull podemos apreciar esta faceta del autor. Las ilustraciones de Tolkien son sorprendentes. Ya otra vez hablábamos aquí de dibujos y cartas que Tolkien escribió a sus hijos durante 25 años a nombre de San Nicolás, en esas misivas se resume su sensibilidad, el cariño por sus hijos, la inventiva de cada año de escribir desde tierras lejanas y su bonito estilo para dibujar con ilustraciónes de lo más simpáticas y cálidas.

No es el único libro que recopila las ilustraciones del gran J.R.R. Tolkien. De los mismos autores está The Art of the Hobbit, libro que se publicó para la conmemoración del 75 aniversario de «El Hobbit». En él se compilaron alrededor de 100 bocetos, pinturas, acuarelas de los impresionantes lugares que recorre el genial Bilbo Baggins; también mapas de los mismos, con los que podemos darnos una idea de la gran hazaña de este peculiar hobbit.

Tolkien realizó muchos de sus dibujos e ilustraciones mientras sus historias aún eran manuscritos. Con un poco de imaginación podemos ver a Tolkien escribiendo y luego dibujando (o al revés) la fabulosa Tierra Media, sus vastas regiones y sus sorprendentes habitantes.

Tolkien, erudito de la lengua

Tolkien fue un incasable lingüista, aprendió latín, francés y alemán de su madre y, mientras estaba en el colegio, aprendió inglés medio, inglés antiguo, finlandés, gótico, griego, italiano, noruego antiguo, español, galés y galés medieval. También estuvo familiarizado con el esperanto, danés, neerlandés, lombardo, noruego, ruso, serbio, sueco y antiguas formas del alemán moderno y eslovaco, lo que revela su profundo conocimiento lingüístico sobre todas las lenguas germánicas.

Además de lo anterior es autor de varias lenguas artificiales, las que más pudo desarrollar son el quenya o alto élfico, la lengua de los noldor y el sindarin, la lengua de los sindar. Podemos deducir que su carrera académica y su producción literaria fueron inseparables de su amor por el lenguaje y la filología.

La influencia de la obra de Tolkien se ha esparcido a muchos rincones del arte y de la cultura popular; aunque lo más notable son las adaptaciones cinematográficas de su universo (incluso las que preferiríamos no hubieran sido) Tolkien es mucho más que ellas y, como podemos ver, aún sigue sorprendiéndonos.