Airbnb, y compañía, ya están notando los estragos de las nuevas normativas aplicadas a ciertas regiones en España. Especialmente en Palma de Mallorca. Habrá que ver si, una vez entre en vigor el reglamento en la capital, los resultados son parejos. Habrá que esperar unos días, puesto que está previsto para junio de este año, pero la realidad es que el Gobierno de la isla ha decidido cortar por lo sano en lo que a pisos turísticos se refiere. Pasando de un extremo a otro, Mallorca ha tomado la peor posición en lo que a plataformas turísticas se refiere: cortar por lo sano. Nada de casas en pisos con más de una vivienda. El servicio de la plataforma se reduce, por tanto, a viviendas unifamilares lejos de núcleos urbanos residenciales.

Ahora bien, ¿en qué afecta esto al volumen de pisos turísticos? Solo el aviso del cambio, aún sin estar operativo en la isla balear, ha servido para dejarse por el camino la mitad de la oferta de la zona. Especialmente en la capital de la misma. De casi 4.000 viviendas, el miedo a recibir una multa por parte de las autoridades de la región se han quedado con algo menos de 2.000, concretamente 1.810 según Airdna y la mayor parte de ellas viviendas completas. Lejos quedan los momentos en los que Airbnb se promocionaba como la plataforma para alquilar habitaciones libres en casas para dar una nueva experiencia a los turistas del mundo; de este modelo de alquiler, solo hay 7 en la capital mallorquina.

En todo este contexto, de cumplirse las amenazas, las multas para Airbnb llegarían a los 400.000 euros y hasta 40.000 para los propietarios. Se añade a la lista de problemas sobre el horizonte, el aviso de hacienda a los que no declaren su actividad como arrendadores turísticos. Ningún un impuesto no recaudado.

Los nuevos textos legales imponen un estricto sistema para controlar la actividad de los pisos. Nada de alquileres dentro de zonas residenciales, lo que deja a la ciudad de Palma fuera de juego. A la ciudad de Palma se le acaban prácticamente toda la oferta; ahora mismo alcanzando un 50% de lo anterior pero que, de cumplirse el aviso del Gobierno de la isla dejaría fuera de juego al 95%.

Tanto así como en el caso de Madrid con Carmena intentado deshacerse de otro tanto por ciento de los pisos turísticos. Según las cifras que maneja la alcaldesa de la capital, en la situación actual hay 23 turistas por cada 100 vecinos en las zonas de Sol, Cortes o Palacio, las más afectadas por el efecto Airbnb. 15.298 viviendas en alquiler turísticos en Madrid para dar acceso a más de 50.000 turistas. Un ascenso proporcional a lo largo de estos años: algo más de 40.000 viviendas ofertadas en 2017 y unas 25.000 en 2016. Algo más de 13.000 el año anterior.

Lo que sí está claro es que lejos quedan aquellos días en los que Airbnb se peleaba con el Ayuntamiento de Barcelona, su mayor caballo de batalla. Lugar que, por cierto, también cuenta con una oferta duplicada desde los últimos años. Ahora, su foco está en toda España.

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