Palma ha decidido que su experiencia con los pisos turísticos sin regularizar no ha de prolongarse más. La situación, cada vez más insostenible, es la misma que la de otras muchas ciudades alrededor del mundo: la rentabilidad de los pisos turísticos es tal que los alquileres para los residentes no temporales han subido en gran medida durante los últimos tiempos, complicando el acceso a la vivienda.

En Palma existen en la actualidad más de 11.000 pisos turísticos, de los cuales solo cuentan con licencia poco más de 600 de ellos. El desmedido aumento de estos pisos, los cuales pueden ser puestos a disposición de los turistas mediante plataformas como las populares Airbnb o HomeAway, provoca que salga más barato alquilar un apartamento o piso de manera temporal a algunos de los muchos visitantes que se desplazan cada año a la ciudad balear que alquilarlo de manera permanente a un residente de la ciudad. Según el alcalde de urbanismo, es posible observar "un paralelismo entre la evolución del fenómeno de los alquileres vacacionales y el aumento de los precios del alquiler residencial”.

Otros podrían hacer lo mismo

Palma comenzará a aplicar esta medida a partir del próximo mes de julio, en pleno verano y cuando los alquileres turísticos están más solicitados en la ciudad. Será entonces cuando los pisos no puedan ser alquilados con fines turísticos, reduciéndose esta opción únicamente a las viviendas unifamiliares. Una solución que llega, entre otras cosas, porque este tipo de alquileres "afectan a la configuración y la convivencia social en los edificios y los barrios", según aseguran desde el consistorio.

Los problemas con las viviendas de alquiler en el centro de las ciudades no es algo nuevo, con Madrid y Barcelona experimentando también las consecuencias de esto, que no son otras que unos alquileres demasiado caros que concluyen en muchos casos con la huida de los vecinos a zonas y barrios de la periferia donde los alquileres son más asequibles. Los que deciden quedarse, frecuentemente, tienen que soportar además constantes ruidos y suciedad provocados por los turistas, en su mayoría jóvenes, que alquilan estas propiedades.

Aún está por ver cuál es el impacto final que tiene esta medida, sobre todo, en el precio medio de los alquileres de Palma. De ser satisfactorio, es más que probable que otras ciudades sigan su camino, no solo en España o en Europa, sino en todo el mundo."Hay que poner orden, habrá alquiler vacacional en Palma, pero donde lo tiene que haber", sostiene el alcade de la capital de las Islas Baleares.