Pese al agravio comparativo con su máximo rival, desde PUBG Corp. siguen esforzándose en mejorar la experiencia de su PlayerUnknown’s Battlegrounds, puliendo lo ya existente y añadiendo nuevo contenido. Lo más relevante, sin duda, desde el lanzamiento de la versión 1.0, allá por noviembre es el nuevo mapa, de nombre provisional “Savage”.

Quizá motivados por el frenético ritmo de actualización de Fortnite y las quejas sobre el inmovilismo de la compañía, desde PUBG Corp. apostaron por poner el mapa a disposición del público en un estado sorprendentemente temprano (no tanto como ocurre en Radical Heights, eso sí) y, de hecho, un código de acceso es necesario para poder disfrutar de este mapeado.

Tras unos primeros días de pruebas, recibiendo y anotando el feedback de los usuarios, la compañía ha vuelto a activar el acceso a Savage en un servidor dedicado a ello (con su correspondiente aplicación independiente en Steam, algo innecesariamente incómodo) y, en esta ocasión, se han introducido cambios de peso.

Quizá el más relevante sea la modificación del funcionamiento del círculo azul: se ha optado por dejar atrás la duración fija de cada una de las fases de esta cúpula y, en cambio, se apuesta por una reducción más o menos acelerada dependiendo de la cantidad de jugadores que queden vivos. También se han cambiado las zonas rojas de bombardeo, siendo ahora más pequeñas y durando menos de lo normal, algo lógico teniendo en cuenta las dimensiones del terreno.

Esto no hace más que jugar a favor y potenciar las bondades de este nuevo mapa, de 4x4, centrado en partidas mucho más ágiles y directas. Con esta variación se consigue que ese segundo tramo de las partidas, después de los primeros compases y previo al desenlace, concentre más acción que de costumbre. Con ello, Savage consigue ser todavía más intenso y tener más personalidad que Erangel y Miramar.

Con todo, hablamos de un mapa al que todavía le queda mucho por delante pero que, ya en su estado prematuro, transmite muy buenas sensaciones por múltiples motivos. No solo tiene personalidad en lo visual, recordando a una isla tropical al más puro estilo Jurassic Park, si no que, más importante, ofrece una experiencia jugable muy diferente a lo que muchos hemos disfrutado durante cientos de horas. En mi caso personal, creo que debería haber sido este, y no Miramar (de dimensiones muy semejantes y con partidas más pausadas y dilatadas), el primer mapa nuevo en llegar.