Si uno echa un ojo al corto currículum de Boss Key Productions parece imposible que los dos proyectos en su haber, LawBreakers y Radical Heights, sean el trabajo de un mismo equipo de personas, con la misma experiencia y las mismas ambiciones. Pero así es. El estudio fundado por Cliff Bleszinski, antiguo diseñador jefe de Epic Games, inició su andadura en la industria apostando por lo que entonces parecía apuesta segura: un hero shooter.

Hay que recordar que entonces videojuegos como Overwatch, Paladins o Battleborn copaban los titulares y la tendencia en la industria era evidente. Boss Key terminó ofreciendo una experiencia satisfactoria, con suficiente personalidad en lo jugable para diferenciarse de sus competidores y apelando al jugador de corte más hardcore, con un destacable y pulido aspecto técnico. Por desgracia, eso sí, LawBreakers ha terminado siendo uno de los grandes fracasos de la presente generación y el estudio ha decidido aparcar el desarrollo del videojuego para centrarse en nuevos proyectos.

Radical Heights, la mezcla de battle royale y estética ochentera que anunciaron el otro día, es el primero de ellos y desde el martes está disponible en Steam en lo que el estudio ha decidido bautizar como "X-Treme Early Access". Y con razón: en mis escarceos con los videojuegos todavía en desarrollo disponibles vía acceso anticipado nunca me he topado con una experiencia con tanto por pulir, cambiar y añadir. Máxime cuando, por ello comenzaba hablando de LawBreakers, el estudio se había mostrado sumamente dedicado y meticuloso durante el desarrollo de su primer videojuego.

Radical Heights busca, de nuevo, aprovechar las tendencias que triunfan en los tiempos que corren y, evidentemente, eso gire en torno al concepto de battle royale, género que nos ha dado éxitos arrolladores e históricos como PUBG y Fortnite. Además, conscientes de que la nostalgia siempre vende (y si no que se lo digan a Stranger Things o a los múltiples reboots de películas de dicha década) han decidido apostar por una estética ochentera llevada al extremo donde predominan los neones y los pelos afro.

En su núcleo, Radical Heights es lo que cabría esperar pero incorpora pequeños giros de tuerca: a la ya clásica mecánica de caer en un mapa y tener que mantenerse dentro de la zona delimitada mientras acabamos con hasta 99 jugadores se ha añadido el dinero como punto diferenciador; nuestro personaje recogerá dinero esparcido por el escenario y de los cuerpos de los rivales abatidos para invertirlo de dos maneras: podremos guardarlo en cajeros automáticos y sumarlo a nuestra cuenta total, pudiendo invertirlo luego en opciones de personalización, o gastarlo en máquinas de compra de armas y equipamiento dentro de la propia partida.

Todo ello con una propuesta mucho más amigable y accesible dentro de su género de lo que fuera LawBreakers y, sin salir de los battle royale, todavía menos demandante que los reyes del género. El problema está en todo lo que rodea a ese núcleo ya comentado: los edificios y zonas completas del mapa sin texturas ni diseños definitivos chocan a primera vista pero pueden llegar a ser justificables pero, por encima, nos topamos con problemas de servidores, de rendimiento, de hitbox, ciertas animaciones extrañas, una alarmante falta de mimo (e incluso gusto) en elementos como la interfaz de usuario o el sonido, etc.

En general, la sensación que reina es la de que a los chicos de Boss Key les han entrado las prisas por encontrar la gallina de los huevos de oro que les salve de una situación comprometida (al contrario que LawBreakers, hablamos de una producción propia) y han decidido comercializar algo que no deja de ser el prototipo de una idea. Incluso su labor comunicativa en Twitter, a medio camino entre lo cercano y lo paródico, transmite cierta desesperación. Hablamos de un estudio con mucho talento que, con el tiempo y los medios suficientes, podría darnos grandes proyectos pero, hoy por hoy, hay poca justificación (pese a su estado como free to play) para productos en este estado de desarrollo.