Elon Musk quiere poner freno a la crisis de producción del Tesla Model 3. Uno de los vehículos más esperados para la compañía es también el que está provocando más dolores de cabeza. Las promesas sobre la producción y entrega del Model 3 han quedado hasta ahora en agua de borrajas y, bajo el argumento de que los retrasos se deben a la calidad y la eficiencia en el proceso de fabricación, han intentado argumentar los problemas que han provocado una mayor desconfianza en los inversores.

Musk parece haber puesto el puño sobre la mesa y, según informó The Information, el CEO de la empresa se hará cargo del área de producción del coche eléctrico para hacer frente a los retos del nuevo modelo de Tesla. El que había sido hasta ahora el encargado de la producción del Model 3, Doug Field, dejará sus actividades en este ámbito y se centrará únicamente en la ingeniería de los vehículos para dejar paso a Musk.

Field llevaba en la empresa desde 2013, año en el que dejó su trabajo en Apple para dedicarse de lleno a la fabricación de vehículos eléctricos de la mano de Tesla. A pesar de los esfuerzos, los objetivos en cuanto a la producción están muy por debajo de lo prometido, lo que ha provocado que Elon Musk tome las riendas. "El Model 3 es la máxima prioridad en Tesla, sé que Elon está concentrando su tiempo allí mientras se concentra en la ingeniería de vehículos", afirmó un portavoz de Tesla.

La decisión publicada en The Information llega justo el mismo día en el que Elon Musk envió un correo electrónico a sus empleados, en el que anunció que la empresa ha llegado a la producción de 2.000 Model 3 por semana. El mensaje pone de relieve que la empresa ha logrado mejorar las cifras en los últimos días, tal y como sostiene el CEO de Tesla en el e-mail:

Ha sido extremadamente difícil pasar de [la producción de] los 2.000 coches para el fin de semana del Model 3, pero finalmente hemos llegado. Si las cosas salen como lo planeamos hoy, superaremos holgadamente ese número durante un período de siete días.

El aumento de la producción ha sido descrito por Musk como un "progreso alucinante" y, según datos de Bloomberg, hasta ahora Tesla había llegado a un numero entre los 1.200 y 1.300 Model 3 semanales. A pesar del progreso, las cifras siguen suponiendo un problema para Tesla.

A principios de año, la empresa anunció que llegaría a la producción de 2.500 vehículos por semana para el primer trimestre de 2018 y, en junio, la cifra se aumentaría a 5.000 unidades semanales.

Esta promesa se unió a la del pasado mes de noviembre, cuando Musk afirmó que llegarían a los más de 5.000 vehículos para finales de marzo. Hasta la fecha, no se ha cumplido ni el objetivo de noviembre ni el fijado a principios de 2018. Los 2.500 Model 2 semanales no se han conseguido y, aunque Musk promete un progreso, los consumidores e inversores podrían no estar convencidos hasta tener pruebas de que los esfuerzos han dado sus frutos.

"Para fin de año, creo que produciremos vehículos al menos cuatro veces más rápido que el año pasado", señaló Elon Musk en el correo electrónico. Los números parecen prometedores y Tesla está centrando sus esfuerzos en llegar hasta el objetivo pero, hasta el momento, estas afirmaciones siguen siendo más promesas que se unen a las que todavía no han sido cumplidas.

A partir de ahora, la medida extraordinaria ha sido poner a Elon Musk al frente del departamento de producción. La estrategia, según explicó el CEO en una de las respuestas de Twitter, es centrarse en dividir la ingeniería y la producción del Model 3 para dividir y conquistar. "Mi trabajo como CEO es centrarme en lo que es más crítico, que actualmente es la producción del Modelo 3", explicó Musk, "Doug [Field], que es uno de los ejecutivos de ingeniería con más talento del mundo, se centra en la ingeniería de vehículos".

La noticia de The Information parece que no ha sentado muy bien a Musk, quien ha explicado a través de la red social cual ha sido su estrategia para hacer frente a los problemas con el Model 3.

El vicepresidente senior de ingeniería de Tesla, Doug Field, ha pasado a un segundo plano como consecuencia de los diversos problemas que ha pasado la compañía. Su mayor apuesta por la conducción eléctrica le está trayendo más de un dolor de cabeza pero Musk promete ponerse a la delantera para no repetir los errores del pasado y las promesas fallidas. El tiempo dirá.

Elon Musk tiene varios frentes abiertos. Además del Model 3, Tesla está siendo investigada por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) tras un choque con un Model X en California, que provocó un incendio y la muerte de la persona que iba al volante.