El Tesla Model 3 era el vehículo que muchos estaban esperando para dar el salto a lo eléctrico. Manufacturado por una de las empresas más prometedoras de los últimos años, conservando unas líneas diseño realmente atractivas pero con un precio sensiblemente inferior a los anteriores modelos que vendía la firma de Elon Musk. Sin embargo, pasado el idílico primer momento de reservas, la tónica de los últimos meses han sido los problemas de producción y la pérdida de confianza por parte de los inversores de la compañía.

Pese a las muchas promesas que se han hecho a lo largo de 2017 y lo que va de 2018, los buenos resultados no terminan por llegar. El principal problema se encuentra en la capacidad de las fábricas para producir semanalmente un número suficiente de unidades que permita afrontar el nivel de demanda con solvencia. Tesla prometió en un primer momento que el punto óptimo de producción, 5.000 Tesla Model 3 por semana, podría alcanzarse en 2017, algo que tuvo que verse pospuesto por problemas con las baterías. La nueva fecha es junio de este mismo año.

Según destaca WSJ, alcanzar la cifra de 5.000 Model 3 producidos cada semana es un el punto que permitiría a Tesla contar con un nivel de producción anual a la altura de los grandes del sector y aportará solvencia económica suficiente para asegurar su futuro financiero a corto plazo. De lo contrario, se verá obligada a recaudar más dinero por parte de unos inversores que cada vez están más descontentos con los resultados. Aunque se desuncen datos exactos, se estima que actualmente se producen semanalmente la mitad de esa meta final, unas 2.500 unidades.

Las perspectivas de mejora, la gran incógnita

Todo esto no sería especialmente preocupante si los hechos recientes apuntasen a que Tesla podría hacer efectivos los plazos propuestos sin problema alguno, pero no es así. Además de los diversos problemas en la producción de los que se ha ido teniendo constancia, CNBC publicaba hace unas horas un artículo en el que se comentaban, en base a relatos de antiguos empleados de la fábrica de la empresa en Fremont, que una cantidad importante de Model 3 están siendo ensamblados con partes defectuosas. Esto estaría requiriendo de costosas reparaciones y, además, retrasos añadidos en la producción. La compañía ha desmentido categóricamente que esto sea cierto.

Las informaciones, no obstante, han salido a la luz después de conocer que Tesla paró el trabajo en la planta de producción durante cuatro días en el mes de febrero para hacer diversas mejoras. El efecto de lo comentado, tanto de los supuestas mejoras como de los problemas, será algo que veamos durante el próximo mes de abril, cuando se espera que la compañía arroje algo de luz sobre sus cifras de producción referentes al Model 3.