Muchos decían que era un proyecto que no llegaría muy lejos. Hace dos años todo quedaba sobre los papeles, no había nada claro ni concretado. Contaba Dirk Ahlborn, CEO de Hyperloop en una entrevista a Hipertextual, que habría que esperar 30 años para ver la realidad de la compañía en una gran ciudad. Quizá quería ser realista, pero por el camino que llevan los acontecimientos la cuenta se va a quedar en menos tiempo. Ya en agosto de 2017, la compañía cumplía con éxito su primer viaje de prueba; una suerte de presentación al mundo con 300 metros de recorrido y 300 kilómetros por hora.

En este contexto, la compañía ideada por Elon Musk ya ha iniciado los procesos de contratación de los que habrán de fabricar los diferentes segmentos de su gran proyecto. Hace unos meses, la española Carbures se hacía con el ansiado contrato de diseño del prototipo de la cápsula de viajeros del transporte del futuro. Con varias pruebas de velocidad y resistencia, el objetivo de la compañía es alcanzar récords de velocidad muy por encima de la realidad del transporte actual. 386 km/hr fue la capacidad que logró alcanzar la primera cápsula puesta a prueba. Ahora, esa misma compañía ha conseguido hacerse con otra de las joyas de la corona de la tecnológica del transporte: el diseño, ingeniería, tecnología y fabricación, del prototipo de tubo que circulará entre Dubái-Abu Dabi. Una de las primeras regiones en comprometerse con la instalación de "la locura" de Musk.

Por valor de 2,8 millones de euros, se espera que la instalación de dicho tubo esté lista para finales de 2018. Un prototipo de 700 metros de longitud y un grosor de 32 milímetros acompañados de miles de sensores inteligentes. Carbures ha querido poner especial atención en este último punto. Con un desierto separando los dos puntos de conexión, y temperaturas altamente variables, es necesario saber si el tubo sufre deformaciones por el estrés de los materiales, cambios de presión en el interior de un tubo cerrado al vacío, cambios demasiado bruscos de temperatura. Los sensores propuestos por Carbures trabajarán precisamente en este punto.

La distancia que separa Dubái de Abu Dabi es de unos 140 kilómetros aproximadamente realizables, en este momento, únicamente por carretera. La idea, tanto de Musk como de los jeques de ambas regiones, es que las dos ciudades más ricas de Oriente Medio se conecten por, no más, de 12 minutos entre ellas antes de 2020. Para el crecimiento económico de ambas zonas sería un gran punto positivo: los dos centros económicos estarían conectados por apenas unos minutos de distancia.