Samsung no montará un sensor de huellas dactilares bajo la pantalla en el próximo Galaxy Note 9, según el analista de KGI Securities Ming-Chi Kuo.

Kuo, que anteriormente aseguró lo opuesto, insiste en que los sensores ultrasónicos y ópticos de los proveedores no cumplen con los requisitos técnicos exigidos por Samsung, obligando a la compañía a adoptar un setup similar al del recién presentado Galaxy S9.

El analista comenta en su nota a inversores que los sensores de huellas dactilares bajo la pantalla generan cierto conflicto con la mayoría de protectores de pantalla. También cree que el consumo energético podría haber influido en la decisión final.

Reconocemos que los sensores dactilares bajo la pantalla son clave para los diseños full screen, y no creemos que el reconocimiento facial pueda reemplazar por completo al lector de huellas dactilares. Por estas razones, somos positivos en torno a esta tecnología en el largo plazo.

Según Kuo, el coste de este tipo de sensores es entre 4 y 6 veces superior al de los sensores tradicionales, aunque la producción masiva de estos podría contribuir a un rápido abaratamiento de los mismos.

KGI Securities estima que, en los próximos dos/tres años, el número de smartphones Android con sensores de reconocimiento 3D (como Face ID) superará con creces el número de lectores de huellas bajo la pantalla. La razón principal es la incompatibilidad de estos últimos con las pantallas de tecnología LCD.

Sin un camino claro

Fotografía: Nicolás Rivera (Hipertextual).

Los tres mayores fabricantes del mundo (Huawei, Samsung y Apple) han optado por caminos muy diversos en el ámbito de la biometría.

La empresa de Cupertino desveló en 2017 el sistema Face ID, y se espera que este penetre en toda su gama de productos a lo largo de 2018. Los tres nuevos modelos de iPhone (que llegarán en la segunda mitad de año) probablemente opten por esta tecnología como método de autenticación primario.

Samsung, por su parte, ha intentado acercarse a los sistemas de desbloqueo facial, pero todos sus intentos han resultado insuficientes. Para compensarlo, el último teléfono de la compañía integra un escáner de iris y un lector de huellas dactilares en la zona posterior del equipo.

Huawei, cuyas ventas se focalizan principalmente en China y Europa, sigue firme en los lectores de huellas dactilares tradicionales. Tanto el Mate 10 como el inminente P20 montan lectores de huellas dactilares en la región frontal del dispositivo, siendo así la apuesta más conservadora de todas.