Amaneces con un despertador que reproduce gradualmente la salida del sol y te ayuda a despertarte de forma natural y mucho más descansado. El cuarto de baño te espera a la temperatura ideal, con todo preparado para tu ducha matutina y, mientras te enjabonas con las últimas gotas de tu gel favorito, éste se añade automáticamente al carro de la compra que te llegará esa misma tarde nada más cruzar el umbral de vuelta a casa. Camino al trabajo, en la cafetería de la esquina recoges un café y algo de desayuno, que se pagan automáticamente al atravesar la puerta de salida, y te montas en el coche, que ha ido a buscarte desde el garaje y te espera en la puerta del local.

Este futuro, que alguna vez nos pareció tan lejano, se encuentra cada día más cerca. La tecnología ya domina la mayor parte de los procesos de nuestro día a día, y las ciudades inteligentes están a la vuelta de la esquina. Desde un entorno más sostenible y coordinado, hasta una vida personal más cómoda y con más tiempo libre. La tecnología llega para quedarse, y viene con muchas ventajas.

La era de la inteligencia artificial

Algunas ciudades europeas, pioneras en innovación, ya han comenzado a implementar avances en esta dirección. A inicios del pasado año, se instalaron en las calles de Múnich semáforos conectados, que se reprograman a tiempo real teniendo en cuenta las circunstancias relativas al tráfico. La empresa Alstom está ya trabajando en Mastria, un software inteligente que organiza el tránsito del transporte público de una manera más eficiente. Y gracias a aplicaciones como FordPass, puedes tener toda la información que necesitas saber sobre tus vehículos en tu dispositivo móvil.

La tecnología para el desarrollo de los coches eléctricos ya quedó atrás, y ahora compañías como Tesla, Apple o Ford marcan el camino en la batalla por los coches autónomos hacia una movilidad más sostenible. En agosto del 2016, ya pudimos ver en ciudades como Lyon o Helsinki las primeras pruebas piloto de autobuses sin conductor. Y hace pocos meses, Londres fue la ciudad elegida por Ford para albergar su congreso The City of Tomorrow, en el que se habló sobre el papel de la tecnología en el futuro de las ciudades.

La llegada del internet de las cosas sin duda generará datos que contribuirán, entre otras cosas, a mejorar la circulación y reducir significativamente los niveles de congestión y contaminación de las ciudades. Y la automatización de cada vez más procesos reducirá los márgenes de error y ahorrará tiempo, haciendo nuestras ciudades más seguras, más ecológicas, más eficientes y, por supuesto, más inteligentes.

Pero la inteligencia artificial tendrá también enorme protagonismo en muchos otros sectores, como por ejemplo el de la banca. Aunque actualmente un 73% de los bancos en España ya cuentan con iniciativas de big data y análisis de la información, se prevé que para 2020 haya más de 25.000 millones de dispositivos conectados en todo el mundo. En este sector, la consultora PwC ha comparado la inclusión de la inteligencia artificial con la llegada, en su día, de los cajeros automáticos.

El rápido crecimiento del internet de las cosas asociado a áreas de pagos, seguros y banca comercial convierte a la ciberseguridad en un factor cada vez más importante. Aunque la utilización de la inteligencia artificial en banca irá más allá de las aplicaciones para la detección del fraude. CaixaBank, por ejemplo, ya ha creado un servicio de asesoramiento en comercio exterior basado en la tecnología IBM Watson, capaz de responder preguntas y dudas técnicas utilizando un lenguaje muy natural.

Pero CaixaBank no es solo pionera en este sentido. Desde hace años, la empresa ha venido explorando todo lo que la tecnología puede aportar al ámbito de la inteligencia de datos. En la entidad destacan que tecnologías como el big data, el aprendizaje automático y la analítica avanzada permiten entregar una oferta más personalizada al cliente.

Además, en CaixaBank tienen claro que una de las claves para la correcta digitalización de las oficinas de la entidad son sus trabajadores. “La tecnología y lo digital (...) constituyen herramientas muy importantes que empoderan a nuestros empleados”, destaca. Por esa razón, el banco dedica un importante esfuerzo a crear un nuevo modelo de oficinas y generar un nuevo tipo de relación con el cliente: más transparencia, más especialización y más atención.

La inteligencia artificial tiene cada vez mayor protagonismo y, sin duda, marcará el rumbo de cómo serán las interacciones del futuro. Un futuro al que nos acercamos cada día más y que será el ecosistema en el que se desarrollarán las vidas inteligentes, en las que la tecnología tendrá un papel protagonista.