Cuenta la historia que en una noche de 1816 un grupo de amigos de Lord Byron estaban reunidos en la Villa Diodati en Suiza, cuando este anfitrión retó a sus invitados a crear una historia de terror. En el grupo se encontraba Mary Shelley y su marido Percy Bysshe Shelley y John Polidori. Luego de varios días (y una pesadilla), Mary tendría las principales ideas que conformarían la más que conocida historia de Frankestein, novela que sería publicada por primera vez el 1 de enero de 1818; es decir, hace exactamente 200 años.

Después de recorrer dos siglos, esta historia sigue tan vigente como el primer día. La influencia de esta novela a la cultura en general es innegable y las adaptaciones y reinterpretaciones de la historia y sus personajes innumerables. Algunos autores sugieren que se trata de la primer novela de ciencia ficción como tal.

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Esa noche de tertulia no sólo dio pie al nacimiento de un clásico de la literatura de terror, sino que también inspiraría a John Polidori para crear su novela "El Vampiro" (basado en un relato del propio Byron sobre leyendas de vampiros que había escuchado en sus viajes a los Balcanes) y que daría inicio a otro género que no deja de fascinar a las personas.

Mary Shelley por Richard Rothwell (1840–41)

El año en el que Mary Shelley concibió la historia de Frankenstein y, por supuesto, de la temible criatura fue muy peculiar. Y es que el año de 1816 se le conoce como el año sin invierno debido a una serie de fenómenos climatológicos, se cree ocasionados por las erupciones volcánicas del monte Tambora en 1815. Por tal motivo es que Lord Byron y sus invitados, a pesar de estar pasando el verano en una villa se reunieron a puerta cerrada a convivir y a pasar el rato; tal vez el reto surgió como una idea divertida para entretener a los invitados.

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Como quiera que fuera, lo cierto es que Mary, en diferentes etapas, escribió su historia (de 1816 a 1817) y abriría una puerta por la que hemos pasado muchísimas personas para encontrarnos con el terror, la soberbia humana, las inquietudes científicas y un montón de temas más que pone en la mesa esta novela.

Debemos tomar muy en cuenta la época en que Mary Shelley desarrolla y escribe su novela, en donde la electricidad era aún un misterio y poco estudiada. Se dice que Shelley conoció los experimentos de un científico amateur llamado Adrew Crosse, quien experimentaba con cadáveres y electricidad; también que la autora y su marido tenían interés en los llamados Experimentos galvánicos, realizados por Luigio Galvani con los cuales demostró que por medio de descargas eléctricas se generaban ciertas reacciones en los músculos de los seres vivos mientras investigaba la capacidad de la electricidad de revivir cuerpos inertes.

Las ediciones de Frankenstein

Primera edición de Frankenstein de 1818

Así que, el interés e inquietud de una joven (Mary Shelley tenía 20 años cuando publicó su novela), el peculiar verano de un año sin verano y el reto en una noche de tertulia entre intelectuales, fueron los elementos que contribuirían a que naciera Frankenstein, historia que cambiara el rumbo de la literatura y de la cultura.

La novela de Shelley se publicó por primera vez el 1 de enero de 1818. Esta primera edición se hizo de forma anónima con un prólogo de Mary y Percy Shelley, la publicación de la editorial londinense Lackington, Hughes, Harding, Mavor, & Jones contó con 500 ejemplares.

Más tarde, en 1822 se haría una segunda edición de la novela, esta vez firmada por la autora. Ahora bien, la edición más conocida y publicada es la tercera, realizada en 1831. En esa ocasión Mary revisó y cambió de forma significativa su historia, se dice que suavizó un tanto la novela. De cualquier forma, Frankestein, con su formato epistolar ha conmovido a las generaciones de dos siglos.

A 200 años de vida de esta criatura que deambula en nuestras mentes y corazones no queda más que reconocer su influencia y la belleza y dolor que encierra su historia, pues la ambición del pobre doctor Frankestein le costó todo lo que amaba en la vida y corto le quedó el mundo para escapar de su creación. La desolación, la impotencia, el costo de la soberbia son unos cuantos temas y lecturas que se le pueden dar a este relato que sin duda sigue tan vivo como hace dos siglos.