Era uno de los mayores miedos del acuerdo firmado entre Uber y el consorcio liderado por SoftBank y Dragoneer Investment. Para la firma, además de desembolso en concepto de una ampliación de capital, era necesario que un gran número de accionistas vendiesen su participación en la compañía. Por la parte de la junta estaba prácticamente pactado, el problema residía en los propios trabajadores con pequeñas carteras. Muchos de ellos, de hecho, esperaron hasta el último momento para la venta.

La realidad es que, a falta de ultimar algunos detalles dejando el cierre definitivo para principios de 2018, SoftBank ha conseguido comprar acciones por valor de 48.000 millones de de dólares. Suficientes como para cerrar el acuerdo y dejando una de las primeras victorias para Dara Khosrowshahi. Realmente la primera y única del año después de la resolución del TJUE hace unas semanas, lo cual determina muy claramente el futuro de Uber en el viejo continente, y la pérdida de la licencia en Reino Unido -a la espera, aún, de resolverse ante los Tribunales-.

El gigante japonés que está haciéndose con el mercado emprendedor a golpe de talonario

El cierre de la operación traerá consigo un aumento de la junta directiva: pasa de tener 11 a 17 miembros. Se ha acordado también la modificación de la supervisión de los mecanismos de control de la empresa; desde la entrada del nuevo CEO, la obsesión de este ha sido la de acabar con las polémicas que han marcado a Uber durante todo 2017. Desde de Susan Flowler publicase su artículo criticando la política sexista de la compañía, las cosas sólo han empeorado para la tecnológica. Además de sus elevados gastos para fomentar ese crecimiento explosivo que luego les reporte esos grande réditos, todas estas polémicas han afectado a las cuentas de la empresa: cada trimestre, Uber se deja por el camino casi 1.000 millones de dólares. Mejorar es el único recurso para el nuevo CEO si, como ha comentado en varias ocasiones, tiene el objetivo de hacer de Uber una empresa cotizada en 2019.

Con todo, y volviendo al asunto de acuerdo, SoftBank ha conseguido cerrar una compra del 17,5% de las acciones de Uber, de las cuales se ha quedado el 15% dejando el resto para los otros miembros del consorcio. La única pega es que, pese a ser un récord igualmente, todo este proceso deja a Uber a las puertas del número redondo de los 70.000 millones de valoración. Se queda, por tanto, en los 67.500 millones. Una cifra nada desdeñable si dentro de un año tiene la intención de salir a bolsa.

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