La segunda edición del premio José Carlos Pérez Cobo de periodismo y pensamiento crítico reconoce los reportajes sobre el caso Nadia publicados por Ángela Bernardo en Hipertextual. El galardón de carácter anual, convocado por la asociación Círculo Escéptico, premia "artículos de prensa escritos en español que fomenten el pensamiento crítico y el escepticismo científico".

josé carlos pérez cobo

El reportaje premiado como ganador del II Premio José Carlos Pérez Cobo de periodismo y pensamiento crítico es El “cuento chino” de Nadia Nerea, una niña enferma estafada en busca de una cura, publicado por Ángela Bernardo en Hipertextual el 30 de noviembre de 2016. El jurado, compuesto por los periodistas Eduardo Rolland (La Voz de Galicia), Sergio Ferrer (Agencia SINC), Kristin Suleng (El País), Nieves Salinas y el investigador César González Pérez, "ha valorado el excelente trabajo de investigación periodística y sus consecuencias, llegando a instigar una investigación judicial que ha destapado el fraude", según explica Círculo Escéptico en el comunicado. El premio está dotado con 300 euros y es único existente en España destinado al "fomento del escepticismo en prensa".

El galardón se entregará el próximo 20 de diciembre en la Domus de A Coruña, coincidiendo con la última jornada del ciclo de conferencias Mes escéptico, organizado por Círculo Escéptico, los Museos Científicos coruñeses y el Ayuntamiento de A Coruña. El premio fue creado en homenaje al biólogo y divulgador José Carlos Pérez Cobo, profesor de Fisiología humana en la Universidad del País Vasco, que falleció por culpa de un cáncer en octubre de 2015. La primera edición del galardón reconoció a Sergio Ferrer, redactor por aquel entonces de Teknautas, gracias a una columna titulada Deja de respirar, el oxígeno te está matando, publicada en El Confidencial.

El caso Nadia, una historia plagada de falsedades

Durante ocho años, los padres de Nadia, una menor aquejada de una enfermedad rara llamada tricotiodistrofia, aparecieron en los medios de comunicación para recaudar dinero con el que sufragar los gastos de una supuesta operación genética a través del cerebro. Tal y como sospechó inicialmente Josu Mezo en su blog Mala Prensa, la historia construida alrededor de la niña estaba plagada de falsedades e inverosimilitudes.

La patología poco frecuente que padece no tiene tratamiento, tampoco existe ningún médico llamado Edward Brown y ningún hospital de Houston realiza la intervención para la que los padres recaudaron más de un millón de euros, según revelaron los dos reportajes de investigación publicados por Hipertextual el 30 de noviembre y 2 de diciembre de 2016. Además, el padre de la menor tampoco padece cáncer, como confirmó una investigación de los periodistas Manuel Ansede y Elena Sevillano publicada el 2 de diciembre en El País, desmintiendo que hubiera abandonado su tratamiento en aras de salvar a su hija por el supuesto "riesgo de muerte inminente".

Tras las informaciones periodísticas difundidas, los padres de Nadia fueron imputados (condición de investigados) por un presunto delito de estafa agravada. Según la investigación realizada por el juez de instrucción, los progenitores habrían recaudado más de 1,1 millones de euros en donaciones a través de sus cuentas bancarias, sin que se haya podido determinar la cantidad obtenida en metálico. El magistrado de la Seu d'Urgell señaló en su último auto que "no se ha acreditado gasto médico privado por parte de los investigados que exceda de los 4.000 euros". La pareja tampoco ha podido acreditar ingreso alguno.

El juez sostuvo al final de su instrucción que se veía "una clara utilización de las mismas [donaciones] para costear la vida de los investigados". La mayor parte de las donaciones obtenidas habrían sido empleadas, según afirmaba el auto, en compras en centros comerciales, viajes, restaurantes y gastos ordinarios, así como en la adquisición de un Ford Mondeo. De acuerdo con el juez de instrucción, los padres de Nadia habrían dispuesto de 792.417,16 euros. La Audiencia Provincial de Lleida rechazó recientemente la puesta en libertad de Fernando, el progenitor de la menor, que permanece en prisión provisional desde hace casi un año por riesgo de fuga, mientras la madre está en libertad con cargos. Está previsto que el juicio oral por la presunta estafa tenga lugar próximamente.