Sin lugar a dudas se trata de un gran año para la escritora Margaret Atwood y también uno para los amantes de las series. Y es que dos de las novelas de la autora canadiense han sido adaptadas a la televisión de forma maravillosa. Primero fue "El cuento de la criada" (la cual arrasó en la pasada entrega de los Emmys) y recientemente Netflix estrenó la miniserie "Alias Grace", una dramática historia basada en la vida real, novelizada por la pluma de Atwood en la obra homónima que fuera publicada en 1994.

Estamos hablando del caso de Grace Marks, el cual ocurrió en 1843 en Upper, Canada. Se trata de los asesinatos de Nancy Montgomery y Tomas Kinnear cometidos supuestamente por Grace y James McDermott. La serie fue producida por Sarah Polley y dirigida por Mary Harron. Además la propia autora participó como asesora de la adaptación y realizó un cameo genial.

Sarah Gadon da vida a Grace, una jovencita que es acusada de doble asesinato y condenada de por vida a la cárcel. Lo ocurrido es revelado por Grace a través del doctor Simon Jordan (Edward Holcroft), personaje creado por Atwood para su novela. El encuentro de este doctor con Grace se realiza desde el principio y comienza el relato de la vida de esta chica antes de los fatídicos eventos y luego del juicio.

Desde un principio el relato se dirige en varias direcciones con la aparición del doctor Jordan en la vida de Grace, esto forma parte del encanto de la serie. La narración en primera persona de la protagonista, lo que ocurre en sus pensamientos, lo que oculta al doctor, lo que le sucede a Grace sin testigos (excepto por el público) y el mismo drama del doctor es presentado al mismo tiempo, entonces aquello se vuelve un rompecabezas que como espectadores debemos resolver... o no.

Otra cosa que resulta fascinante de la serie es que cada capítulo nos va llenando de dudas y las pocas certezas que nos da se diluyen muy pronto. Así que, estaremos enganchados desde el principio con esta descronización de los asesinatos cometidos. Asesinatos que se vuelven la excusa para contar un drama mucho más fuerte y poderoso: el de Grace como mujer.

No debemos olvidar la veta feminista de Atwood y sus implacables mensajes en sus novelas. En "El cuento de la criada" se nota de inmediato, así mismo en "Alias Grace". Eso sí, está presentada de una forma sin procesar, como si las pistas estuvieran diseñadas para que lleguemos a las conclusiones que ya muy tarde son expuestas por un personaje y al que sólo podemos darle la razón.

La época en la que ocurrió la historia de la verdadera Grace Marks es la misma en el que está instalado el show, y permite una serie de historias que nos conmueven, nos sorprenden y cautivan. La difícil infancia de Grace, su desesperante inocencia y el maltrato sistemático de la sociedad a las clases bajas y a las mujeres se vuelven los látigos que terminarán por condenarla, literalmente, de por vida.

Los actores que conforman el reparto son sorprendentes y además se nota un gran trabajo de edición en la serie. Después de todo hablamos de un inmenso rompecabezas que es presentado de forma muy amena y dramática en la serie. Nada fácil si recordamos que se trata de un relato oral. Un relato interrumpido solamente por el drama de la vida cotidiana, que no es poco.

El personaje de Grace es cautivador y chocante a la vez. Nos asombra con sus opiniones sobre la vida pero también de su gran ingenuidad o, mejor dicho, ignorancia de lo que ocurre a su alrededor. En cierto sentido, "Alias Grace" saca provecho del drama de los personajes y de nosotros mismos como espectadores.

Si hay algo que criticarle a la serie es que varias veces la apariencia de los actores no corresponde a la situación en la que se encuentran: los muertos pecan de lozanía, los vivos están demacrados y Grace luce casi igual desde que es joven hasta que es adulta. Otra cosa es que el final se siente apresurado y cierra sin muchos detalles cuando toda la serie se basa en ellos.

Aun con con lo anterior, sin duda se trata de una serie muy recomendable en la que, si bien se cocina a fuego lento, la opresión y el desamparo invadirán al público desde las primeras escenas. Lo mejor es dejarse atrapar por la esencia de Grace y su ambiente grotesco y delicado; por el juego al que nos lleva este personaje en donde nos convertimos en jueces, espectadores y víctimas de su relato.