Cuando los servicios de transporte privado llegaron a México, una de sus principales promesas era la seguridad. Los taxis piratas, los asaltos y los robos era algo casi imposible, o eso era lo que afirmaban. En los últimos meses, los asesinatos de dos jóvenes en Puebla en los que sus conductores de Uber y Cabify podrían estar implicados, han puesto esta promesa en entredicho. A pesar del escándalo, las plataformas siguen destacando que toman todas las precauciones posibles y que siguen apostando por viajes más seguros. Uno de los puntos clave para aumentar la seguridad de los usuarios es contar con trabajadores que persigan los ideales de la empresa y que aporten confianza, y no inseguridad.

El caso de Mara Fernanda Castilla y Mariana Fuentes en Puebla han demostrado que no se puede poner la mano en el fuego por todos los conductores, a pesar de que pasaron por unos filtros de seguridad antes de ser aceptados por las compañías.

En el caso de Uber, los candidatos a ser choferes en la plataforma tienen que pasar por tres pruebas para ser aceptados. En primer lugar, la compañía obliga a presentar identificación oficial, licencia de conducir vigente y la carta de no antecedentes penales. Para verificar que los documentos son reales, Uber cuenta con varios "procesos de auditoría de documentos para validar que sean originales y no hayan sido alterados o duplicados", informó la empresa en un comunicado.

El siguiente paso, el llamado "filtro de confianza" se realiza por un proveedor especializado y se basa en analizar en más de 500 bases de datos si el candidato no tiene realmente antecedentes penales. De ser así, se pasa directamente a la prueba final: un examen psicométrico y de comportamiento adecuado en la que se evalúan varios factores.

Esta prueba de 52 reactivos evalúa la percepción del candidato ante el acoso, robo, manipulación, soborno, atención al cliente, violencia, trabajo en equipo, inteligencia emocional, honestidad, seguimiento a normas, respeto, inteligencia y proactividad.

Según el servicio de transporte privado, en México un 12% de los candidatos logran pasar el proceso para convertirse en conductor. Por otro lado, Uber informó que durante lo que llevamos de 2017 se ha desactivado a unos 9.000 choferes por no cumplir con los términos y los estándares de calidad del servicio.

En el caso de su competidora Cabify, la compañía afirma que un 10% de las personas que se postulan por el puesto acaban pasando los filtros. Además de pedir la documentación oficial y la carta de no antecedentes penales, una empresa externa se encarga de llevar a cabo los exámenes psicológicos y toxicológicos.

Según Alejandro Sisniega, director general de Cabify México, su sistema de captación es el más riguroso de la industria aunque también admite las nuevas medidas de seguridad adicionales después de que la joven Mara Fernanda Castilla fuera asesinada en Puebla tras viajar en un coche de Cabify y el conductor sea el presunto culpable.

Además de añadir nuevas funciones en la aplicación como un botón del pánico y un contacto de confianza para los usuarios, la plataforma fue una de las propulsoras de la Asociación Latinoamericana de Empresas de Movilidad como Servicio, a la que ya se han unido otras seis empresas de movilidad en México. Uno de sus objetivos es crear un Comité de Seguridad que proponga nuevas soluciones para la seguridad en el país "al diseñar ideas y compartir información que permitan elevar la seguridad de todos los asociados", explicó Sisniega para Hipertextual.

Por ejemplo, proponemos buscar los procesos adecuados para compartir una base de datos actualizada con los aplicantes de las plataformas que no hayan aprobado el proceso de afiliación o hayan sido dados de baja por conductas inadecuadas.

Los procesos en el transporte colectivo

Los servicios de transporte privado han venido a México para quedarse pero, para algunos, seguía sin cubrir sus necesidades a nivel de transporte. En la Ciudad de México, se calcula que unas diez millones de personas viajan diariamente de la periferia hasta la capital para trabajar, aunque muchos corren el peligro de transportarse en unidades antiguas, inseguras y con un alto riesgo de asaltos.

En este difícil contexto llegaron los servicios de transporte colectivo para ofrecer a los viajeros unas camionetas nuevas, con Wi-Fi, monitoreo por GPS y un conductor de confianza. Los procesos de seguridad para estas empresas son diferentes a las de transporte privado aunque, en una ruta que puede llegar a ser peligrosa, estas plataformas han apostado por la seguridad desde el principio.

Jetty, el servicio que inició sus operaciones el pasado 15 de agosto, ha puesto de relieve que su situación es diferente a la de las compañías como Uber y Cabify. Entre otras cosas, sus procesos de reclutamiento cuentan con muchos menos candidatos que estas plataformas. Uno de los motivos es porque su número de vehículos operativos es muchísimo menor al de las unidades de los servicios de transporte privado y, por otro lado, los posibles futuros conductores necesitan para empezar la licencia que les permita transportar a más de 12 personas y un vehículo de más de tres toneladas.

Además de pedir los documentos oficiales, Jetty también contrata a una empresa externa que se dedica al background check y al "análisis de la reputación en las redes sociales y a nivel legal, además de entrevistar a los vecinos", explicó Cristina Palacios, directora general de Jetty, en entrevista con Hipertextual.

Para el servicio de transporte privado, uno de los puntos más relevantes es saber qué tan propensa es una persona a la violencia, al robo o a incumplir las leyes. Para ello, pasa por varias evaluaciones psicométricas, entre las que se tiene en cuenta también si ha tenido antecedentes de acoso sexual.

En el caso de Jetty, el porcentaje de conductores que no pasan el filtro de la compañía es de un 50-50 porque, en este caso, muchos de los candidatos provienen de una compañía de transporte profesional y suelen tener mucha experiencia, además del menor número de aspirantes al puesto.

Desde Urbvan, que también ofrece un servicio de camionetas para el transporte de los capitalinos, el proceso de selección se inicia con el requisito esencial de que se tenga licencia federal para poder trabajar. La diferencia con la licencia común es que piden un examen médico y de conocimientos.

A partir de ahí, se repiten los diferentes psicométricos hasta llegar al filtro final, en el que se realiza una capacitación a los conductores de unas semanas. "Nosotros tenemos un manual completo de seguridad. Qué pasaría si se roba la camioneta, por ejemplo. Y en la práctica, además de un curso de primeros auxilios, tratamos de asegurar el manual con simulacros".

Todas las empresas consultadas cuentan con un servicio externo que se encarga de realizar una parte del proceso de reclutamiento de los nuevos conductores. Los compañías de transporte prefieren acudir a los expertos para realizar este tipo de labores, además de que logran un proceso más transparente y evitan cualquier conflicto de intereses. La imparcialidad de estas empresas externas es uno de los puntos clave para los servicios de movilidad en México y buscan con ello un mejor resultado en el análisis de los candidatos.

Según sus políticas, los potenciales choferes que pasarán por los filtros de seguridad deberán cumplir con varios requisitos. A pesar de las garantías que pueden dar estos procesos, para las compañías de transporte privado puede ser difícil tener un control absoluto sobre las acciones de sus conductores. Hasta ahora, algunas de las empresas han endurecido los procesos de reclutación, han añadido nuevas medidas de seguridad en la aplicación y han creado una asociación conjunta para lograr nuevas iniciativas que logren minimizar lo máximo posible los riesgos. Así, quieren evitar situaciones como las que vivieron las dos chicas en Puebla en el mes de septiembre.