Shireen Baratheon, la hija de Stanis Baratheon en la exitosa serie de Juego de Tronos, sufre unos extraños síntomas cuando su piel comienza a adquirir manchas negras o grises, tomando una apariencia similar a la piedra. Su patología, bautizada en la producción de HBO como psoriagrís (greyscale, en inglés), se inspira en un trastorno que ocurre en la vida real.

Más allá de la ficción, la enfermedad de la que hablamos es la psoriasis, un término muy parecido al concepto empleado en Juego de Tronos. La patología, de carácter inflamatorio y crónico, afecta a la piel e incluso a las articulaciones de los pacientes, que representan un 2% de la población, según datos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Este domingo 29 de octubre se celebra en todo el planeta el Día Mundial de la Psoriasis, un buen momento para saber más acerca de este trastorno.

Una enfermedad de la piel que no tiene cura

La enfermedad cursa con síntomas variados, como irritación y lesiones escamosas, especialmente en lugares de la piel próximos al plano óseo, tales como los codos, las rodillas, el cuero cabelludo o la región sacra. La psoriasis puede además causar problemas en las uñas o las mucosas, provocando desde la aparición de placas que pueden llegar a pasar desapercibidas hasta lesiones por toda la superficie del cuerpo.

Uno de los mitos más extendidos sobre esta patología dermatológica es su forma de transmisión. Al contrario de lo que sucede en Juego de Tronos, la psoriasis no es contagiosa, pero sí hereditaria, aunque en la vida real hay una predisposición genética no del todo conocida a padecer el trastorno. De hecho, según la AEDV, "un tercio de los afectados tiene familiares directos con psoriasis". Por otro lado, la enfermedad suele aparecer entre los 15 y los 35 años, aunque también puede afectar a niños o a ancianos.

Los especialistas en Dermatología descartan que los casos como el de Shireen Baratheon ocurran en la vida real. La pequeña niña sí logra sobrevivir a la terrible psoriagrís que vemos en Juego de Tronos; sin embargo, fuera de la ficción de HBO, se sabe que "habitualmente, la psoriasis de las edades más precoces suele ser más grave, tener peor evolución y asociarse con mayor frecuencia a otras comorbilidades, especialmente la artritis psoriásica, que pueden padecer los pacientes de psoriasis hasta en un 30% de los casos", destacan desde la AEDV.

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Fuente: Pixabay.

La psoriasis ocurre por un problema en el sistema inmunitario, tal y como explican desde la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. La Asociación Española de Pediatría apunta además que factores como el estrés, el frío, las infecciones (sobre todo por la bacteria Streptococcus), la piel reseca o ciertos tratamientos y traumatismos cutáneos pueden agravar sus síntomas, que aparecen y desaparecen de manera continua.

A día de hoy, la patología no cuenta con unas pautas fijas de tratamiento; las terapias más habituales incluyen la administración de fármacos aplicados de forma tópica sobre la piel, la fototerapia o medicamentos como el metotrexato y la ciclosporina. El hecho de que la psoriasis no tenga cura ha favorecido la aparición de pseudotratamientos sin ningún tipo de base científica, que no son seguros ni eficaces, como un remedio a base de cenizas del café o el uso de la homeopatía, ambos rechazados por los expertos. El carácter oscilante de la enfermedad, que cursa generalmente con remisiones y brotes, hace más necesaria que nunca la investigación para lograr una posible cura, una demanda que recuerdan hoy dermatólogos y pacientes de todo el mundo afectados por la psoriasis.