Un fuerte terremoto de magnitud 8,2 sacudió hace unas horas el sur de México. El seísmo, provocado por el movimiento de las placas tectónicas en el estado de Chiapas, ha causado al menos treinta muertos y numerosos daños materiales. Durante las últimas horas se han registrado además centenares de réplicas, la mayor de magnitud 6,1, y la aparición de unas misteriosas luces en el cielo como consecuencia de la carga de energía liberada por el sismo.

El terremoto de México ha sido el más fuerte del último siglo en el país. Su magnitud ha sido tan elevada que el temblor ha llegado a ser detectado en otros puntos del planeta muy alejados de Chiapas. Así ha ocurrido en Barcelona, por ejemplo, donde el sismógrafo del Observatori Fabra ha registrado claramente el seismo. Según cuenta a Hipertextual el meteorólogo Alfons Puertas, que ha compartido la imagen en su cuenta de Twitter, "no es extraño registrar los grandes terremotos que se dan en cualquier parte del mundo, a veces más vistosos, a veces menos".

Cuando ocurre un seísmo como el de México, "las ondas se generan en el subsuelo, en el interior de la Tierra, y se propagan por el material", explica María José Jurado Rodríguez, investigadora del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera. Según cuenta a Hipertextual por teléfono, la única diferencia es que los observatorios más cercanos al terremoto registran las ondas con mucha mayor intensidad y de forma más temprana. "Pero esas ondas sísmicas se propagan por todo el planeta cuando son grandes terremotos", asegura la experta, algo que explica por qué un temblor tan fuerte como el sucedido en Chiapas ha podido ser detectado en Barcelona.

Cuando ocurre una situación de este tipo, hablamos de telesismos, un término que hace referencia a los terremotos que se dan a más de 1.000 kilómetros del observador. "Siempre que se producen grandes movimientos sísmicos en cualquier punto de la Tierra, es muy habitual que se registren las ondas en muchas de las estaciones de observación del planeta", confirma a Hipertextual. De ahí que probablemente el terremoto de México haya podido ser registrado por otros sismógrafos diferentes al del Observatori Fabra, aunque este centro haya sido de los primeros en compartir en redes sociales su detección.

"La gente no se suele imaginar esto, pero nos ayuda a ser conscientes de cómo es la Tierra. Estas posibilidades se utilizan mucho cuando se producen explosiones nucleares, como sucedió el otro día en Corea del Norte, ya que nos permite saber cuándo han ocurrido por los terremotos posteriores", comenta Jurado Rodríguez. Lo que sí descarta la científica es que el seísmo de Chiapas haya ocurrido por culpa del cambio climático o por los tres huracanes del Caribe. "El hipocentro está a 58 kilómetros. A esa profundidad el temblor se ha originado por la tectónica de placas", zanja la investigadora del ICTJA-CSIC. A su juicio, el terremoto de México detectado también en Barcelona, que ha provocado cuantiosos daños personales y materiales, es también una muestra de que "somos muy globales en cuestiones geológicas". Algo que ha quedado reflejado en un rincón tan alejado de México como la Ciudad Condal.