Creado hace 5 años, iNNPulsa Colombia busca aumentar el impacto del ecosistema emprendedor en el país, además de por una nueva era empresarial también por una necesidad de atraer a la gran empresa a una nueva línea de relaciones con el pequeño emprendedor. Mucho más rápido e innovador por naturaleza.

Fomentado por el Gobierno de Colombia y secundado por la Alianza del Pacífico como beneficiaria en segundo plano del proyecto, iNNPulsa Colombia está trabajando para que la innovación no quede relegada. "Si el emprendmimento quiere llegar a nuevos mercados y a cubrir nuevas necesidades la innovación tiene que permear en el tejido empresarial colombiano", explica Juan Carlos Garavito, gerente general de la organización. Para ello han recurrido a South Summit, en España, startup de startups que, visto lo visto, afronta los mismos problemas que Colombia. Por un lado, la disonancia entre la industria, la educación y el emprendimiento es una suerte de pandemia mundial que amenaza directamente a la supervivencia de esas pequeñas empresas. Así como el miedo de esa gran empresa a que el pequeño pez de la pecera les quite parte de su negocio; la llegada de la cooperación entre grandes y pequeños es un hecho que hay que aprender a aceptar.

La casuística de Silicon Valley, en Estados Unidos, o Silicon Wadi, en Israel, no deja de ser una coincidencia de eventos históricos y acontecimientos que han conformado el carácter propio de esos centros emprendedores. Repetirlo, simularlo o imitarlo sería, a todas luces, una tarea casi imposible. Por esta razón, la creación de nuevos ecosistemas propios ha sido otra de las tareas de iNNPulsa; ecosistemas con un carácter propio que, de forma similar a lo vivido en Perú, solucionen problemas locales antes que los generales del mundo. El famoso miedo al riesgo de la sociedad latina y que tantos quebraderos de cabeza ha dado sería otra de esas cuestiones que, si bien es complicada implantar, parte de la educación.

Financiación y legislación, los dos grandes Caballos de Troya

En el caso de iNNPulsa, la ayuda para la creación de redes de inversores para capital semilla y siguientes etapas del emprendimiento ha sido esencial. Básicamente, este tema es el gran problema de la mayor parte de los nuevos ecosistemas: no vale con tener a los perfectos emprendedores si ninguno de ellos recibe fondos para llevar a cabo su idea. Según las cifras de TTR, Colombia financió, hasta julio de este año algo menos de 200 empresas innovadoras. Pocas si comparamos con Estados Unidos, pero muchas respecto al total de Latinoamérica. En el puesto número 40 a nivel mundial y en el tercero, por detrás de Puerto Rico y Chile, Colombia escala poco a poco en esto del emprendimiento. Y en todo este entramado, los bancos siguen siendo el hueso más duro de roer:

"iNNPuslsa está haciendo un trabajo muy importante con la banca, que no está acostumbrada a este tipo de ayudas. Los emprendedores tienen un tipo de valoración distinta al resto de proyectos y los bancos tienen que entender cómo hacerlo y que deben ayudar".

Garavito añade, además, que todo esto acompañado de un buen sistema de regulación es necesario para la creación de nuevos fondos y de nuevas corrientes de emprendimiento. Como podría ser al sector fintech, el más complejo de todos, pero no el único. La agricultura, una industria que se aproveche de la tecnología y la implantación de esta en todos los desarrollos productivos se plantean como opciones viables para el futuro emprendedor del país.

El aspecto positivo de la era Trump

No existe, de momento, ningún balance o cifra oficial del efecto del nuevo Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en los niveles de emprendimiento e innovación del país. O, al menos, en lo que a importación del talento se refiere. El efecto de la supresión temporal de los visados especiales para emprendedores, los H-1B, y su tramitación por la vía rápida para entrar a trabajar en algunas de las tecnológicas más importantes del mundo, está por ver. De momento, lo que sí es cierto que muchos empleados están volviendo a sus países de origen con el germen de Silicon Valley integrado y otros no pueden entrar a formar parte de la rueda del Valle de Silicio.

Para Garavito, que tiene en cuenta el gran problema internacional que ha supuesto la elección de Trump como presidente, esta cuestión "puede ser una oportunidad para América Latina. Este proceso en Estados Unidos está empezando a generar nuevos ecosistemas en otros países, además de una sucesión de nuevas oportunidades que pueden causar el desarrollo de Colombia". Es decir, si los nuevos emprendedores con ganas de expandirse ven complicada la entrada en el país norteamericano, por qué no probar con otras geografías; y más si, viniendo de España, las similitudes aumentan considerablemente. Sólo quedaría convencer a muchos de esos emprendedores para que vean a Colombia o cualquier otro país Latinoaméricano como su objetivo a corto plazo. La puerta de entrada a todo un continente que, quién sabe, podría ser en dos direcciones.