La gonorrea es un problema que cada vez preocupa más a los especialistas. No en vano ha pasado de ser una enfermedad de transmisión sexual (ETS) tratable con antibióticos a convertirse en una infección muy difícil de curar por culpa de las resistencias microbianas. La bacteria que produce la gonorrea, conocida científicamente como Neisseria gonorrhoeae, es capaz de evolucionar y hacer frente a las diferentes terapias, dificultando mucho las opciones de tratamiento de una patología frecuente. Sin embargo, no todo está perdido.

Un reciente estudio, publicado en la revista Antimicrobial Agents and Chemotherapy, ha demostrado el potencial de una nueva clase de fármacos, la clostiamida, para curar los casos más complicados de gonorrea. Los científicos del Imperial College y de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres han evaluado el potencial de este medicamento para inhibir cepas del microorganismo causante de gonorrea en el laboratorio. Aunque sus resultados son preliminares, el trabajo apunta que esta clase de antibióticos podría ser eficaz para tratar la enfermedad de transmisión sexual a medio o largo plazo.

Los investigadores utilizaron 149 muestras clínicas y 8 cepas de referencia de Neisseria gonorrhoeae para probar la eficacia de la clostiamida. Según sus resultados, el antibiótico experimental inhibió el crecimiento del 98% de los cultivos. Además, el equipo de Victoria Miari comprobó que la clostiamida podría ser efectiva contra cepas que ya son resistentes a otros antibióticos, abriendo la puerta a nuevos estudios preclínicos en cultivos celulares y modelos animales y, tal vez más adelante, a ensayos clínicos que puedan demostrar la seguridad y la eficacia. Aunque aún estaríamos muy lejos de que esta molécula pudiera ser utilizada en medicina, lo cierto es que la clostiamida, aislada inicialmente de la bacteria Clostridium cellulolyticum, ofrece nuevas esperanzas contra la gonorrea.

El medicamento experimental, cuya estructura química y mecanismo de acción son ya conocidos, parece actuar como inhibidor de la girasa. Esta proteína, también conocida como topoisomerasa del ADN, es una molécula fundamental durante la replicación. El modo en el que funcionaría la clostiamida sería parecido al de otros antibióticos ya usados en la práctica clínica, tales como las fluoroquinolonas, aunque los estudios iniciales sugieren que de momento no habría resistencias cruzadas. Los resultados publicados hoy son preliminares, ya que demuestran la eficacia in vitro de este compuesto, pero no han probado de momento que sea seguro y eficaz en los animales o en los seres humanos para combatir la gonorrea. En cualquier caso, ante la falta de nuevos antibióticos, cualquier pequeño paso en este sentido es un gran avance.

"La resistencia a los antibióticos, junto con la disminución del desarrollo de fármacos, es uno de los temas de salud principales que el mundo afronta hoy en día. El problema hace que muchas infecciones humanas o animales puedan convertirse en incurables, incluyendo a la gonorrea. Como no hay vacunas efectivas disponibles, se necesitan de forma urgente nuevos antibióticos, ya que si no se tratan [estas patologías] pueden traer consecuencias muy graves", afirma Victoria Miari, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. Según la investigadora, "los resultados iniciales de nuestro laboratorio muestran que la clostiamida tiene el potencial para combatir a Neisseria gonorrhoeae. Se requiere más investigación, pero su potencial para luchar contra esta infección, al igual que contra otras bacterias, no puede subestimarse".