Siempre ocurre lo mismo. 12 meses esperando por el próximo E3, la feria más importante de los videojuegos, y los días dedicados a conferencias y anuncios pasan en un abrir y cerrar de ojos. Este año, a diferencia de años pasados, la despedida es algo más triste ya que hemos vivido un E3 algo tibio que nos ha dejado menos momentos memorables que los vividos en el último lustro.

Por ello, de hecho, cuesta más trabajo analizar lo bueno y lo malo que ha dejado el evento y, al contrario que en años pasados, hemos reducido a dos puntos cada categoría. Sin más, aquí lo peor y lo mejor del E3 2017.

Lo peor

La ausencia de sorpresas palpables

La opinión generalizada, a la que me sumo, es la de que hemos visto uno de los peores E3 del último lustro. Cierto es que no todos los años vemos nuevas consolas pero, a nivel de juegos, cuesta recordar una feria tan ausente de grandes bombazos. Es cierto que Anthem, el nuevo proyecto de Bioware, entra de lleno en ese grupo pero, más allá, las conferencias han estado muy faltas de contenido relevante y lo que podría entrar dentro del grupo de las grandes sorpresas se ha dejado ver, en el mejor de los casos, en escenas CGI.

Microsoft, más necesitada que las demás, sigue sin anunciar grandes nuevas IPs (y algunas ya anunciadas como Crackdown 3 o State of Decay 2 parecen títulos menores), Sony pagó el llevar dos E3 anunciando títulos a muy largo plazo y repitió con los tres grandes juegos del pasado año; la "gran sorpresa" tan típica de las conferencias de Ubisoft fue un juego que lleva anunciado año y medio y que ha entrado recientemente en desarrollo (no esperéis Beyond Good and Evil 2 hasta 2020, mínimo) y Nintendo aglutinó muchas sorpresas agradables pero, como ahora comentaremos, con cierta trampa.

Nintendo y el largo plazo

Por desgracia, la Nintendo de los E3 de los últimos años nos había acostumbrado a rebajar nuestras expectativas ante sus presentaciones. Con respecto a este E3 2017, saber que su Nintendo Spotlight no superaría los treinta minutos y la experiencia del reciente Pokémon Direct servía para afrontar dicho evento con esperanzas mínimas. Y, por sorpresa, Nintendo nos dejó un puñado de muy ilusionantes noticias. Pero, por desgracia, fallaron en la forma.

Alegra saber que el tan buscado Metroid Prime 4 esté en desarrollo (no por el equipo de los Metroid Prime anteriores, ojo), que Switch vaya a recibir en 2018 nuevas títulos protagonizados por Yoshi y Kirby o que también haya un RPG de Pokémon en desarrollo para la consola híbrida de la compañía japonesa. ¿El problema? Que, en el mejor de los casos, vimos apenas treinta segundos de un juego con un título provisional y un nada halagüeño 2018 como fecha de lanzamiento. En el caso del nuevo Metroid tuvimos que conformarnos con un simple logo y la noticia de que el desarrollo acaba de empezar (sería muy optimista esperar el juego para antes de 2019) y, en el terreno Pokémon, no hubo nada parecido a un logo, un nombre, una fecha o un fragmento de gameplay.

Lo mejor

Los indies vuelven a salvar los muebles

Es verdad que, por primera vez en mucho tiempo, Sony no tuvo el clásico video-reel dedicado a desarrollos independientes en su conferencia pero, como casi todos los años, nos encontramos ante un E3 con múltiples sorpresas en el terreno indie. Quizá no entre de lleno bajo esa calificación pero sí que, como desarrollo alejado de las megaproducciones con cientos de empleados, A Way Out, el nuevo trabajo de los creadores de Brothers: A Tale of Two Sons, fue la primera sorpresa agradable.

Más allá, la presentación de Microsoft nos sirvió para echar un vistazo a propuestas con estéticas tan arrebatadoras como The Last Night o The Artful Escape, la secuela de uno de los mejores juegos recientes, Ori and the Will of the Wisps o la confirmación de que grandes promesas como Cuphead, Tacoma o Ashen siguen en marcha y, en el caso de los dos primeros, llegan en apenas unos meses.

El ritmo, cada vez mejor

Hubo un tiempo en el que el sopor en las conferencias era el gran problema de cada E3. Las compañías inundaban sus presentaciones de innecesarias charlas sobre números, ventas y filosofías y, en el peor de los casos, con la presencia de personalidades ajenas a la industria que mostraban el interés justo por aquello por lo que les habían pagado. Vimos una gran mejoría en los últimos años, en los que Microsoft y Sony parecían haber encontrado la fórmula mágica, y en este E3 2017 hemos visto como Ubisoft, Nintendo o Bethesda también cumplían en dicho sentido.

Cierto es que Electronic Arts sigue ofreciendo, con diferencia, las peores presentaciones y que, en este caso, la conferencia de Bethesda se sintió demasiado impersonal, casi más cercana a un Nintendo Direct que a un evento clásico del E3, pero a nivel general hemos presenciado un E3 con un muy buen ritmo y que no ha provocado el aburrimiento o la desesperación del espectador. Este es el camino a seguir.