Vince Gilligan y Peter Gould han demostrado que saben hacer cosas sorprendentes. Esta es la tercera temporada de Better Call Saul, el spin-off the Breaking Bad que brilla por sí solo, y ya nos han llevado de la risa y el humor ácido hasta los dramas más profundos y agudos.

Desde la primera temporada de esta serie protagonizada por Saul Goodman (aka Jimmy McGill, o viceversa, como se quiera) la serie nos sorprendió por tener un potencial enorme. Pronto dejamos atrás la idea de que era sólo un subproducto de una de las mejores series de televisión de los últimos tiempos y nos dimos cuenta de que es la heredera definitiva de Breaking Bad. Este spin-off se ha ganado un lugar propio entre los fanáticos del universo creado por Vince Gilligan y compañía.

Sabemos que la transformación de Jimmy en el estrafalario y poco escrupuloso Saul Goodman es la historia central de esta serie, pero con el paso de los episodios, y mucho más en esta tercera temporada, nos hemos dado cuenta que los creadores han cuidado a detalle que esta transición sea un verdadero drama, una consecuencia inevitable ante una vida que no perdona.

A la par de la historia de Jimmy, que ya de por sí es turbulenta, también conocemos la historia de Mike y, claro, en la tercera temporada, la de Gus Fring y el mundo del narcotráfico que conocimos tan bien en Breaking Bad. Durante los episodios de esta temporada conocimos los dramas detrás de los Salamanca, del propio Gus y de un espectacular personaje que brilló contra toda expectativa: Nacho (Michael Mando). Pese a lo que se podría haber pensado, este personaje se volvió un catalizador en la historia de Better Call Saul, y esta clase de "detalles" son los que la han convertido en un título impecable, tanto por sus personajes, sus historias como por sus impresionantes cuadros y escenas.

La preciosa lentitud

¿Cómo describirías a Better Call Saul? ¿Como una serie increíblemente lenta, de la que conoces, no sólo sus personajes sino su desenlace? Claro, esto es un tanto exagerado pero no por eso menos cierto. Aquí lo importante es señalar que los creadores de la serie han hecho maravillas con las historias de sus personajes; y que nos recuerdan que la belleza de las historias reside en el camino, en cómo se desarrollan. A pesar (o mejor dicho: por su) lentitud extrema en los eventos, la serie nos envuelve, nos contagia de su atmósfera y nos hiere con sus afilados dramas.

Better Call Saul Season 3 Episode 310

Durante esta tercera entrega pudimos disfrutar dos historias que en algún punto se encontrarán: la de Mike y la del propio Jimmy. Ya vimos que estos dos se hallan cómodos trabajando juntos, pero las piezas del tablero aún se están moviendo en el universo de ambos. Con la entrada de Gus Fring a la serie supimos de los problemas que este tiene con don Héctor Salamanca y cómo se ganó su asenso con don Eladio (para luego vengarse de él cruelmente en Breaking Bad, claro).

Así, durante esta tercera temporada se puede sentir como si estuviéramos viendo dos series separadas con la belleza y calidad de Breaking Bad. Sí, una genialidad. Con seguridad puede decirse que pocas series han alcanzado esta maestría y grandeza, lo que han construido Vince Gilligan y Peter Gould alcanza la perfección.

Por el otro lado, la historia de Jimmy no puede ser menos trágica. Los desencuentros con su hermano Chuck y su antagónica e inestable relación llega a los máximos niveles de drama, lo más doloroso de esto (y lo más genial) es que son conflictos creíbles, construidos con gran cuidado, con resultados impactantes. Al finalizar esta temporada no habrá marcha atrás en muchos sentidos.

Lo único que queda por decir es que esta tercera temporada es imprescindible, y no sólo para los fanáticos de la serie o de Breaking Bad. Estamos ante el spin-off impecable de una de las mejores series de los últimos tiempos y esto merece nuestro tiempo aunque ahora haya tanto que ver (y tantas plataformas para consumir entretenimiento). Better Call Saul es un título destacado, hecho con gran pasión y belleza que en esta temporada presenta un alto nivel de drama y precisión en sus historias (además está lleno de "huevos de pascua"). Por otro lado, nos deja en medio de un desolado paisaje para nuestro protagonista. Hasta el próximo año Jimmy McGill: it's all good man!