Stephen King es un escritor estadounidense, conocido por sus novelas de terror. Durante su carrera ha escrito más de 50 libros, y estos han llegado muy a menudo en las listas de superventas —ha vendido en total más de 350 millones de libros—. Además, ostenta una muy larga lista de premios.

En sus memorias , On Writing comparte bastante información sobre cómo, según él, se puede ser un mejor escritor. En realidad King suele tratar de difundir la palabra en este aspecto y ha dado varios consejos públicos al respecto que hemos publicado y no tienen desperdicio tampoco. Esta vez, se trata de los consejos dados en una entrevista para la televisión.

Por otra parte, quizás pienses que tú no tienes intención de dar a luz a la próxima gran obra del siglo. Aún así, no deberías subestimar el poder de la escritura. Nuevas investigaciones han encontrado que la escritura es una de las habilidades más pasada por alto y, sin embargo, vital en muchos ámbitos. Como la productividad, como lo oyes.

  • No veas la televisión. En cambio, lee tanto como te sea posible.
    Para King, la tele es "venenosa para la creatividad". Los escritores tienen que mirar dentro de sí mismos para usar la imaginación. Para ello, deben leer tanto como sea posible. King dice que lleva un libro con él donde quiera que va, y que incluso lee durante las comidas. "Si quieres ser escritor, debes hacer dos cosas por encima de todo: leer mucho y escribir mucho", dice.

  • Prepárarte para más fracaso y crítica de la que puedes soportar.
    King compara la escritura de ficción con “cruzar el océano Atlántico en una bañera”, ya que en ambos casos "hay un montón de oportunidades para fallar”. Además, dice que vas a dudar de ti mismo, e incluso otras personas lo harán también. “Cuando escribes (o pintas, haces danza, esculpes, cantas… todas las artes, supongo), alguien va a tratar de hacer que te sientas mal sobre ello, porque sí, es todo". A menudo, vas a tener que seguir escribiendo, incluso cuando todo sale mal y todos están en tu contra, incluso tú. Para King: “El optimismo es una respuesta perfectamente legítima al fracaso”.

  • No pierdas el tiempo tratando de complacer a la gente.
    Según King, ser grosero debe ser la menor de sus preocupaciones. "Si tienes la intención de escribir de la forma más sincera posible, tus días como miembro de la sociedad educada tienen un fin cercano".

    Stephen confiesa en su libro que solía estar avergonzado de las cosas que escribía, sobre todo después de recibir cartas airadas que lo acusaban de ser intolerante, homofóbico, asesino, e incluso psicopático. A la edad de 40 años, se dio cuenta de que cada escritor decente que ha existido, también ha sido acusado de ser un desperdicio de talento en algún momento. "Si no aprueban mis textos, está bien, sólo puedo encogerme de hombros. Es lo que hay”. No se puede complacer a todos sus lectores todo el tiempo, por lo que King aconseja dejar de preocuparse.

  • No dejes de hacer frente a las cosas difíciles de escribir.
    "Las cosas más importantes son las cosas más difíciles de decir. Son las cosas que te dan vergüenza porque las palabras salen directamente de tus sentimientos“. King dice que los escritores son como los arqueólogos. En el sentido de que sacan las ideas excavando dentro de sí mismos entre piedras de inútil material superfluo pero también entre cadáveres de los momentos que nos dolieron. "Las historias se encuentran en los recuerdos, al igual que los fósiles en el suelo …”. El trabajo del escritor es sacarlos con esfuerzo, limpiarlos, pulirlos y solo entonces exponerlos. “La escritura es el pensamiento refinado”.

  • Al escribir, necesitas desconectar del resto del mundo.
    La escritura debe ser una actividad totalmente íntima y si distracciones. Deberías mantener una privacidad total entre tú y tu trabajo.

  • No seas pretencioso.
    King compara el hecho de buscar, intencionadamente, usar palabras difíciles en tus libros con vestir a una mascota con ropa de noche, tanto para el animal como para el dueño, es vergonzoso porque es completamente excesivo. Por otra parte también dice que cree que "el camino al infierno está pavimentado con adverbios y frases largas”. En general, nuestro escritor defiende que no hay que hacer los libros presuntuosos o innecesariamente complejos para darles apariencia más “intelectual”.

  • Cuenta historias acerca de lo que la gente realmente hace.
    “Por lo general, la mala escritura surge de una obstinada negativa a contar historias realistas, acerca de lo que la gente realmente hace. Hay que enfrentar el hecho de que, digamos, los asesinos veces ayudan a ancianas a cruzar la calle”. King quiere decir con esto que los escritores tienden a resumir el personaje a su papel, ignorando todas las demás dimensiones que puedan tener y esto está mal porque lo principal con lo que se identifica un lector es con el personaje, no con el fondo. Y cuantos más detalles le des de su personalidad y más realista sea esta, mas posibilidades hay de que le tome cariño y quiera seguir la historia para saber qué le pasa.

  • Nunca trates de robar la voz de otra persona.
    De tanto leer a otros autores llegarán algunos cuyos estilos te encanten, eso está bien, pero no cometas el error de tratar de imitarlos. Nunca se podrá replicar la forma en que alguien siente y experimenta un recuerdo para transformarlo en una historia, sobre todo, no a través de la vista “a nivel de superficie” que ofrece en el vocabulario y la trama de una obra ya hecha. Según King, cuando un autor imita a otro, “se van a producir nada más que pálidas similitudes”.

  • Toma la escritura en serio.
    Por último, si no deseas continuar escribiendo, sugiere que cierres el libro y te dediques a hacer otra cosa.

    A King le gusta escribir 10 páginas al día, durante un lapso de tres meses, lo que asciende a alrededor de 180.000 palabras. Después viene lo que él llama “Kill Your Darlings” lo que se refiere a la fase de limpieza y de cortar lo que sobra.

    La historia debe golpear un nervio, sino, no quieres escribirla. "Una vez comienzo a trabajar en un proyecto que me apasiona, no paro, y no reduzco la velocidad a menos que sea absolutamente necesario. Si no escribo todos los días, los personajes comienzan a volverse rancios, se esfuman fuera en mi mente... Empiezo a perder la retención de la historia y si se va, bueno, se fue”.